Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

Creado:

Actualizado:

Recojo, como hago en algunas ocasiones, pensamiento dispersos que voy anotando en una y otra parte, sin orden ni temáticas de preferencia, sin previsiones de ninguna clase, porque cada día que pasa parece más complicado hacer planes en la vida, como si la vida se hubiese convertido en la gran dictadora de nuestro destino. La vida da muchas vueltas, dicen y dicen bien. ¿Qué puede, por otra parte, decir/hacer el ciudadano permanentemente sometido a la provocación, a la indefensión ante tantos atropellos y caprichos, ante tanta impunidad como se respira en el ambiente, ante el desamparo progresivo en que vive? Perdonen que les diga que nunca había pensado que una de las peores muertes sería morir de tristeza. Pero es posible. El consuelo llega, en este caso, de la palabra de David Trueba, que en Tierra de campos, una intensa novela, afirma que a veces «el humor era [es] una venganza contra la tristeza». Menos mal que nos queda el humor, tan necesario, sobre todo cuando conduce a la risa.

Nunca oí una voz tan dulce, pero tan dolorosa, como la de una mujer pidiendo junto a su hijo. En Estambul. Parece que Alá tampoco escucha el dolor de la pobreza. Morir de hambre. Millones de personas. Niños sobre todo. Si muy doloroso es el asunto en sí, no lo es menos la indiferencia con que reciben las noticias en los centros del poder y en el sentir de una parte de la ciudadanía. El hambre es una de las grandes epidemias de nuestro tiempo. Y la soledad. Me he preguntado –pienso con Javier Reverte— «si el teléfono móvil es un poderoso medio de comunicación o una expresión de la soledad. Creo que más bien lo segundo».

«Solo los necios y los violentos tienen la última palabra». Lo dejó escrito el italiano Cammarano. Para pensar. Significa que se les está reconociendo poder. Una idea suya, en esta línea, puede sugerirnos quién era Maquiavelo: «Al enemigo que no puedas destruir, no lo hieras». Mal asunto es dar miedo al poderoso. El caso es que la lucha por el poder, provocada desde muy diversos ámbitos, reproduce permanentemente pequeños maquiavelos. Son peligrosos.

Es verdad que el humor tiene propiedades curativas. No sé si le hará gracia lo que algunos pregonan: tirar de la cadena –entiendan la ya anticuada expresión— antes de acabar de evacuar aguas (mear en el ?lenguaje que nos une) es síntoma de impaciencia. Ya tenemos, al parecer, otro medidor de la ansiedad. Pruebe y no se lo tome en serio, otra venganza contra la tristeza. De eso se trata.

Cargando contenidos...