LEÓN EN VERSO
Cincinato hace noche en el PSOE
Cincinato fue cónsul, general y patricio; una posición de autoridad incontestable, envidiada por los mismos que usaron el poder para colocar a la novia en la oficina de la caja de ahorros del Espolón, cuando el Espolón era la línea divisoria de la ciudad de los privilegiados y de la plebe, y la caja era caja, que ya no. Cincinato era el modelo de rectitud, de integridad, porque mostraba virtudes romanas; la templanza rústica o una falta de ambición personal que le permitía ir del arado a la tribuna y regresar a la reja; sin aspavientos ni enredos orgánicos. Hubo tardes en las que el Senado de Roma lo llamó para salvar el Estado y el ejército, y el exhorto le pilló a Cincinato con las manos en el surco. Frente a este legado de honradez, el anuncio del que dejó la política en octubre y en julio se postuló como ministro de Pedro Sánchez resulta una apología de las obras y milagros de las Kardashian. Dejar el arado para dictar leyes era un acto tan heroico como sacrificar el ego y la dulce vida de las nóminas generosas para arar barbechos. Como falta cultura clásica, la clase política se relaciona más con el pelotazo, el reparto de fondos mineros en un bar, los mediodías de la internacional cara al sol de Rodiezmo, los pañuelos rojos al cuello y los puños en alto que se escapan a las mangas de trajes de Armani. Ajeno a la grandeza de Cincinato, la guerra abierta en el PSOE leonés viene de la saturación del vagón de vuelta del arado, de pasajeros desengañados de roturar tierra a la hora reservada para la moqueta y la tribuna. Ahora se acusan de desertores del arado mientras se cartean mensajes e indirectas a través de tuit encriptados, imposibles de creer para quienes hace media docena de años celebraron la lectura del acta de votaciones del congreso provincial tal que fuera una final de los mundiales. Será que falta humildad para atender la urgencia de los senadores. Los alquimistas del partido no pierden el tiempo; y ya tienen censos rematados para recetar alianzas. Complicadas, cuando ni se cumple el aserto de que los amigos de mis amigos estén dispuestos a ser amigos. Cincinato es una posibilidad para resolver tránsito político; la eligió Eduardo Fernández en el PP. Y según va la cosa, no quita que tengan que ir a buscarlo en breve, allí, al arado.