TRIBUNA

El automóvil clásico y las Fiestas de la Encina

Publicado por
José Barbero Villatobas profesor de Matemáticas de IES y licenciado en Química Industrial
León

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E s evidente que nuestra sociedad camina hacia un mundo global. A pesar de que, últimamente, algunos acontecimientos producidos parecen decir lo contrario —el ‘brexit’, Donald Trump al resucitar la frase «America para los americanos», el independentismo catalán...—, realmente, este proceso de globalización no es nada nuevo. Es, simplente, volver a los inicios de la Humanidad, cuando la faz de la Tierra era una «aldea global», por la que caminaban sin saber ni dónde estaban, ni de dónde venían, ni adónde iban al no existir países y, por tanto, fronteras ni banderas, ni ningún otro tipo de referencia.

Con el paso del tiempo fuimos dejando de ser nómadas para hacernos sedentarios. El resultado fue la aparición de aldeas, pueblos y ciudades, y finalmente países. Otra consecuencia, es que la mayoría de las personas no se movían prácticamente del lugar de donde habían nacido. Este aislamiento da lugar al surgimiento de diferentes culturas, idiomas, costumbres y tradiciones. Esto, finalmente, dio lugar a que los ciudadanos de cada nación se fueran considerando diferentes de los de otros países —incluso dentro de un mismo país—, apareciendo el fanatismo nacionalista y esto unido a las diferentes religiones que fueron surgiendo, da lugar a una mezcla explosiva, resultado: innumerables guerras a lo largo de la Historia.

La solución, en parte, de estos problemas es volver atrás, hacia la globalización. Los detractores de ella —los fanaticos nacionalistas—, obsesionados con eso de que son diferentes de los demás, dicen que se perderían las culturas autóctonas. Opino lo contrario, se pueden mantener las costumbres y tradiciones propias, y simultáneamente, enriquecernos con las culturas de los demás.

La manera de mantenerlas lo haremos a través de las llamadas Fiestas Patronales que se celebran —sobre todo en verano— en los diferentes pueblos y ciudades de España. Podemos hablar, por ejemplo, de las que se celebran en la ciudad de Ponferrada, en honor de su patrona, Nuestra Señora la Virgen de la Encina.

En el programa de fiestas, elaborado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de la Ciudad, a través de la comisión de fiestas, aparte del núcleo fundamental de actos que indican que se mantienen las costumbres y tradiciones heredadas de sus antepasados, aparecen otros actos que se han ido incorporando a lo largo de los años que indican que estamos en una sociedad, que sin olvidar el pasado, mira hacia el futuro.

Uno de estos actos es la exposición de pintura que se realiza en colaboración con la Asociación de Pintores del Bierzo. En ella se exponen alrededor de un centenar de cuadros. Con esta exposición se consigue sacar la pintura del elitismo de las galerías de arte, haciéndolo más popular.

Otro de los actos que se viene, también, celebrando desde hace varios años, es la exhibición de automóviles clásicos e históricos, en colaboración con el Club de Automóviles Clásicos del Bierzo, al que últimamente se ha incorporado, aunque en días diferentes, la Asociación de amigos de los Clásicos de Ponferrada en la que también participan camiones clásicos.

El evento consiste en la concentración de los vehículos en uno de los aparcamientos de la ciudad para que puedan ser admirados por los ciudadanos, durante todo el día, salvo unas horas, en que los automóviles realizan un recorrido por las principales calles de la ciudad.

El automóvil clásico es cultura tecnológica del pasado que puede seguir siendo admirada por todos gracias a estas asociaciones. Si no hubiera sido por ellos, hace mucho que hubieran terminado en la chatarra.

Resulta difícil que podamos hacer una comparación entre nosotros, personas, y esa máquina llamada automóvil que hemos inventado. Nosotros tenemos dos personalidades antagónicas, una buena y otra mala. Por la primera somos capaces de arriesgar nuestra propia vida para salvar la del prójimo.

Por la segunda, podemos ser el animal mas sanguinario que haya pisado la faz de la tierra, con el agravante de que lo hacemos con premeditación y alevosía , ya que tenemos la capacidad de pensar. Los demás animales el mal que hacen es por instinto de supervivencia.

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En el automóvil el lado bueno es que nos resuelve muchos problemas de la vida diaria. El lado malo, es a consecuencia de los gases contaminantes que emite su motor de explosión. Dichos gases dan lugar al llamado «efecto invernadero», que puede terminar con la vida —tanto animal como vegetal— sobre la faz de la tierra. Esperemos que, debido a esto, no nos tengamos que arrepentir de haberlo inventado. Mientras se resuelve la incógnita, deseo a todos que pasen unas felices fiestas patronales.