En defensa de los oficios tradicionales
La alfarería popular es un referente de toda la vida en Jiménez de Jamuz y así lo prueba el alfar museo, que reúne piezas singulares gracias al interés de la desaparecida etnógrafa Concha Casado para que no se perdiera uno de los hornos más antiguos y representativos.
Los herederos de aquellos viejos alfareros mantienen hoy el oficio a duras penas. Pese a la protección que les ha dado la reciente declaración de la Junta de zona de interés artesanal, luchan a diario contra los nuevos hábitos de vida y es desinterés, que hay que asumir que es así, de quienes no valoran oficios populares como la alfarería, que sí existe en otros países cercanos desde un punto de vista cultural y etnográfico.
No es que se vaya a volver a lo que fue la zona de Jamuz hace medio siglo, con más de 300 hornos abiertos, pero lo que no se puede consentir es que termine muriendo. Las instituciones tienen un papel protagonista para impulsar talleres, ayudas, cursos... La alfarería es una seña de identidad de León. De un León que debe pervivir.