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joaquín cuevas aller escritor
León

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D esde hace siglos la Historia de España ha sido manipulada con el fin de engrandecer a Castilla a base de empequeñecer al resto de los demás reinos españoles, en especial al Reino de León. Esta manipulación es una clara intoxicación tan burda que hasta un niño se da cuenta de ello. Siendo yo un joven estudiante de bachiller en Barcelona, ya noté que en la Historia de España había algo que no cuadraba. Un día le pregunté al profesor, que era catalán: Señor profesor, veo que en el libro de Historia de España falta algo: se pasa de Alfonso VIII a Alfonso X, falta Alfonso IX. Su respuesta: Alfonso IX fue un rey que reinó unos pocos años y practicamente no hizo nada de interés, por eso no está incluído en el libro de texto.

Ya algo mayor te das cuenta que hay otras muchas cosas que no cuadran, éstas son algunas de ellas. A la hora de su muerte, el rey Fernando I divide el Reino de León en tres partes independientes entre sí: Galicia, Castilla y León.

El rey de Galicia es conocido como García I, el rey de León es conocido como Alfonso VI y el rey de Castilla es conocido como Sancho II. Los números ordinales de los Reyes de Galicia y León son correctos, pero ¿por qué llaman Sancho II al rey de Castilla si fue el primer rey que tuvo? Es bien conocido que Sancho I fue rey de León no de Castilla.

Este es el historial de Sancho II llamado el Bravo. atacó a los Reinos de Navarra y Aragón en la batalla conocida como la de los tres Sanchos, pues los tres reyes se llamaban Sancho, saliendo derrotado. Luego atacó al Reino de León, cosechando otra derrota aunque, gracias a una traición, cogió prisionero al rey Alfonso VI, aunque de poco le sirvió, Sancho II murió a las puertas de Zamora a manos de Bellido Dolfos, héroe leonés. Algunos historiadores consideran a B. Dolfos como el mayor traidor de la Historia de España. Ignoran o quieren ignorar que B. Dolfos arriesgó su vida en defensa de su patria. Si la estrategia le hubiera salido mal, habría muerto. Sancho II nunca atacó al enemigo musulmán invasor.

Alfonso VII divide el Reino de León en cuatro partes: Portugal, Castilla, Toledo y León. El rey de Portugal es conocido como Alfonso I, número correcto, pues fue el primer Rey de Portugal. El rey de Castilla es conocido como Sancho III, debiendo ser Sancho II, ya que fue el segundo Rey de Castilla. Sancho III reinó solamente dos años y su única acción fue invadir el Reino de León, llegando hasta Sahagún. Su hermano Fernando II, Rey de León, se presentó solo y desarmado ante él y le preguntó qué deseaba. Avergonzado, Sancho III le contestó que venía a pedir una recomendación para su amigo, el conde Ponce de Cabrera. A la muerte de Sancho III le sucede su hijo Alfonso, el primer rey de Castilla con ese nombre. Este rey es conocido como Alfonso VIII en lugar de Alfonso I de Castilla. Pura manipulación.

Alfonso VIII fue el primer rey de Castilla que se enfrentó al invasor musulmán. Fue en la Batalla de Alarcos (provincia de Ciudad Real). Se inició la batalla el 19 de julio de 1195 y terminó en una de las derrotas más tristes de toda la Reconquista. Los cronistas cristianos de la época hablan de más de 20.000 castellanos muertos.

La batalla conocida como «Las Navas de Tolosa» ocurrida el año 1212, no fue una batalla de Castilla contra los almohades, fue una Cruzada convocada por el Papa Inocencio III. En esta batalla había tropas de Castilla, Aragón, Navarra, Francia, Italia y otros países europeos, de las Órdenes Militares de Calatrava, Santiago, Hospitalarios, Templarios así como voluntarios de León, capitaneados por el Infante D. Sancho, hermano de Alfonso IX y voluntarios portugueses. De esta batalla se cuentan barbaridades: las bajas enemigas, entre muertos y prisioneros superan las 400.000.

Las bajas cristianas fueron (solamente) entre 25 y 30. Así lo cuenta el historiador D. Rodrigo Jiménez de Rada y el propio Alfonso VIII en carta dirigida al Papa. Algún historiador ha dicho que la batalla de las Navas de Tolosa ha sido la batalla más importante desde la Prehistoria hasta la Segunda Guerra Mundial. Todo vale con tal de ensalzar a Castilla. Lo que no cuentan los historiadores es que después de esa batalla, Alfonso VIII, creyéndose omnipotente, se enteró de que algunos almohades se habían refugiado en la ciudad de Baeza, fue allí y, después de recibir una severa derrota con miles de castellanos muertos, se vio obligado a retirarse.

Alfonso VIII firmó varios pactos, especialmente uno con el Reino de León a petición del Papa Inocencio III y en presencia de su representante. El pacto conocido como de Tordehumos (provincia de Valladolid) fue firmado el 20 de abril de 1194. Alfonso VIII no cumplió ningún pacto y, sin embargo, es conocido como «El Noble». A Castilla se le permite todo. A Alfonso VIII le sucede su hijo Enrique I que tenía sólo 12 años. Enrique I murió antes de cumplir 3 años de reinado. Le sucedió en el Trono de Castilla Fernando III el Santo, que fue coronado el 2 de julio de 1217. Fernando III invadió en repetidas ocasiones territorio musulmán sin conseguir reconquistar un solo metro cuadrado. El Reino de Castilla no fue capaz de reconquistar un solo metro cuadrado del territorio ocupado por el invasor musulmán, su poder militar real era muy deficiente. El año 1230 Fernando III es ungido rey de León por lo que el rey Fernando debe llamarse Fernando I de Castilla y III de León. Esta es la auténtica realidad que todos los historiadores conocen aunque lo disimulen. Veamos ahora la realidad del Reino de León.

Los reyes astures Fruela I y Alfonso II reconquistaron gran parte de Galicia y todo el País Vasco. Alfonso III el Magno duplicó el territorio del Reino de Oviedo, llegando hasta Oporto en la desembocadura del río Duero. Fundó la ciudad de Burgos con la colaboración del conde Diego. Ordoño II reconquistó las tierras riojanas y Ramiro II las sorianas. Ramiro II derrotó a los musulmanes en la Batalla de Simancas, la más importante de toda la Reconquista. Las crónicas musulmanas hablan de 70.000 musulmanes muertos y las crónicas cristianas de 90.000, cifras asombrosas para esa época. Se puede afirmar que la victoria de Ramiro II en Simancas marcó el declive definitivo del poderío musulmán. Alfonso VI fue otro de los grandes Reyes medievales. Consiguió la gesta de reconquistar Toledo, la capital Imperial de los visigodos y todo su Reino. Alfonso IX reconquistó el Reino de Badajoz, la actual Extremadura.

Desde siempre, los historiadores se han dedicado a desprestigiar a los reyes de León especialmente a los más importantes. A Ordoño II lo han tachado de asesino porque, dicen, asesinó a cuatro condes castellanos, algo completamente falso. Incluso el historiador castellano Fray Justo Pérez de Urbel reconoce que los condes vivían después de la muerte de Ordoño II. Son contados los historiadores que cuentan la verdad de las malas relaciones de Alfonso VI con el Cid Campeador, el «gran héroe» de España. Seguramente el peor tratado ha sido Alfonso IX, en mi opinión el Rey español más importante de toda la Reconquista. Le han llamado de todo, desde traidor hasta baboso. Alfonso IX convocó las primeras Cortes Democráticas del Mundo; fundó la primera Universidad de España, Salamanca; favoreció la agricultura, la ganadería y el viñedo; concedió más Fueros en beneficio de los ciudadanos que todos los Reyes anteriores juntos; reconquistó él solo más territorio que todos los Reyes castellanos juntos, etc.

En resumen, el Reino de Castilla sólo se enfrentó dos veces en solitario al invasor musulmán y las dos acabaron en derrota.

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Afirmar que León se integró en Castilla el año 1230 sin prueba alguna que lo demuestre, esconder la Historia real de Castilla como se ha escondido la convocatoria del primer Parlamento Democrático en la Historia de la Humanidad durante ocho siglos es una infame intoxicación de la Historia de España que debería avergonzar a los historiadores y a los que, conociendo la verdad, se callan.