TRIBUNA
La patria está en peligro, hay que salvarla
U na gran mayoría de españoles actúa como si no amaran su propia historia. No valoran nada, no les importa quiénes fueron nuestros predecesores ni qué hicieron por la patria. No desean recordar nuestras tumbas gloriosas, les molestan porque los cuestionan. Han decidido desmemoriarse para siempre. Han sustituido la historia por la memoria. Difunden un relato, no la verdad. Cicerón decía: «los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetir sus tragedias».
Hoy en este país, que aún llamamos España, nos sobran: alquimistas, troleros, feriantes de plaza, titiriteros, demagogos, farsantes, falsos profetas y nos hace falta: patriotas que amen a su patria que aprecien la tierra que los vio nacer, que luchen por ser españoles, que al viento se lance el lema: ¡soy español! Pero no, somos cobardes, tenemos miedo a que seamos criticados y repudiados. Al libertador de América, el general San Martin, se le atribuye la frase «la patria está en peligro, todo está permitido excepto no defenderla». Parece ser que el alcalde de Móstoles, ante la invasión francesa, emitió un bando que decía así: «La Patria está en peligro; Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles, acudid todos a salvarla».
Un periodista e historiador, que no nombro, hace referencia al lema ‘Todo por la Patria’ que preside la puerta de los recintos militares, y especialmente los de la Guardia Civil apunta que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) pide que la frase «sea sustituida por el llamado ‘Todo por la Democracia’. Estamos acostumbrados a que nuestros políticos, salvo honrosas excepciones, no sepan Historia. Estamos en la antesala de la mayor tragedia que vive España, desde el inicio de la democracia.
Hoy, la Patria está en peligro porque se está infundiendo el odio en muchas partes del territorio de Hispania, que era el nombre dado por los romanos a la península ibérica. Esa Patria que se unificó con los Reyes Católicos, está desmembrada y que los políticos de hoy quieren romper y desguazar. Hay un hecho clave para la ruptura, la mentalización de aquellos niños de 1979, que fue cuando se constituyó la comunidad autónoma con las transferencias, entre otras, de la Educación. De aquellos polvos viene estos lodos. La ideología nacionalista se inculcó en las aulas y hoy tenemos un ejército que sólo aprendieron de que España nos roba y el odio a todo lo español. De estos hechos son culpables todos los Gobiernos, en especial el nefasto de Zapatero, que no movería una coma de lo que aprobara el Parlamento de Cataluña. ¡Qué favor hiciste a España, presidente!
Los que tuvimos la suerte de ir a los campamentos que organizaba el frente de juventudes y los que tuvimos que hacer la ‘puta mili’ nos legaron dos principios fundamentales: disciplina y el amor a la patria. Pero este país lejos de fomentar el patriotismo se está fomentando el odio a España. El problema catalán, es un incendio que va a ser muy difícil apagarlo. Se empezó a disgregar el país en reinos de taifas obra de politiquillos de baja condición y formación, todos con ánimo voraz de entrar en un campo para vivir holgadamente, para vaguear. Toda la extrema izquierda, la mayoría de la izquierda de este país y parte de la derecha, que no sabemos que ideología tiene, si es liberal, progresista, demócrata cristianos etc... son los culpables de esta tragedia. Bueno la verdad es que la mayoría son del mismo partido: el partido de los ‘vividores’.
Me viene a la memoria aquella famosa actriz porno italiana llamada llona Staller, más conocida como Cicciolina —el apodo significa en el lenguaje coloquial italiano Cariñosita o Dulzurita— que fue también política con fama internacional. Se presentó un día en sociedad por el Partido Radical italiano y salió elegida parlamentaria. ¡Cuántos italianos la conocerían para votarla! De verdad, estos políticos nuestros se están prostituyendo continuamente, se venden al mejor postor. Aquí lo importante es el esperpento. Él patriotismo lo subordinan a interés personales.
Hay mucho degenerado en este país y aprovechándose de la crisis montan chiringuitos y venden toda clase alimentos con ganancias sin límite. Esta casta es el resultado de deformación de una realidad. Para ellos, buscar su medio de vivida es el único objetivo. No hacemos patria porque la subordinamos a los intereses personales.
El nacionalismo catalán se fomentó, entre otros, por el 3%. La corrupción generó el nacionalismo y los políticos catalanes, embarrados hasta las cejas, promueven una independencia para librar a todos los corruptos de la justicia, este es el objetivo de esta metralla política. De la corrupción nacen unos partidos políticos, que comandados por alquimistas, saben que tienen terreno propicio, fundamentalmente de jóvenes ‘ninis’, desgarrados sociales, que no quieren ni estudiar ni trabajar y que encuentran el campo propicio y se lanzan a la política para vivir, cometiendo los mayores estragos.
Yo no entiendo como una señora alcaldesa de Barcelona, exhibe sus encantos y hace pipí en la calle y, sin embargo, la votan porque, entre otras grandes obras, apoya a los okupas y a toda la morralla, que es mucha, y la convierten en edil del segundo mayor municipio de España. No entiendo como la formación CUP, anticapitalista, que piden que la familia sea una tribu, vividores, que nunca han trabajado, degenerados sociales, piden que la Sagrada Familia, el mayor monumento visitado de España, sea un mercado y almacén de ayuda social y que organizan un ejército y llaman a filas a jóvenes degenerados sociales que su vida se perdió en la adolescencia, auto marginados y aleccionados por partidos políticos como la CUP o ERC en Cataluña, herederos de Terra Lliure, organización que tiene tras de sí varios actos terroristas.
Ha llegado el momento de que todos los que nos sintamos españoles levantemos e icemos nuestra seña de identidad y hagamos un alarde de patriotismo para demostrar a toda España y al mundo que queremos una patria unida bajo una misma bandera y esa parte de España que se quiere marchar, como el hijo pródigo vuelva al hogar que los vio nacer. Y la educación distorsionada quede en manos del Estado español y las nuevas generaciones recuperen la bandera roja y gualda y la extiendan al viento y vuelvan los gritos de ¡España! ¡España! Y cuando estén en el extranjero digan, soy español, de Cataluña o de León o de Asturias. Esto es hacer Patria, lo demás es felonía…