Discriminaciones
Parece existir cierta unanimidad en el reconocimiento de que Cataluña está mal financiada. Lo cual es en parte atribuible a su mala cabeza, ya que en 1996, cuando Pujol hizo posible con sus votos/escaños que Aznar llegara a La Moncloa, impuso las condiciones de financiación que creyó oportunas, y que no le dieron el resultado esperado.
Con todo, los análisis económicos sobre la ley de financiación y las necesidades de reforma parecen demostrar que hay otras comunidades tan mal o peor financiadas que Cataluña: Madrid, Baleares y, sobre todo, Valencia, que sería la más postergada. La actual ley de financiación ha de ser revisada cada cinco años, y hace mucho tiempo que la versión actual debió haberlo sido, si bien puede servir como excusa que la demora ha tenido que ver, lógicamente, con el conflicto catalán. La situación de injusticia es grave, y ya urge que comience el debate multilateral inaplazable. Si después se reforma el sistema más a fondo en sus términos constitucionales, ya se habrán conseguido anticipadamente los términos de un acuerdo satisfactorio que podrá valer de pauta.