El leonesismo político busca recuperar posiciones al alterarse el mapa clásico
La resurrección política del leonesismo es un viejo sueño perseguido largamente que ahora intentará aprovecharse de los cambios notables que se aventuran en el reparto de poder, por la previsible pérdida de peso que tendrán los dos grandes partidos (PP y PSOE). En apenas año y medio los españoles estarán convocados a una triple cita con las urnas. Será en julio de 2019 y se votarán los nuevos eurodiputados, pero también la renovación de las Cortes autonómicas y los ayuntamientos.
Y en ese plano local es donde el leonesismo quiere recuperar un posicionamiento en los municipios que perdió hace más de una década, cuando coincidió la vuelta de sus divisiones internas con el tirón del PSOE de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero después de que accediese a La Moncloa hace ahora 14 años —mañana es el aniversario de su victoria en las generales de 2004—.
UPL y PAL tienen en estos momentos unas cuotas simbólicas de poder local que apenas les permiten acceder a ser decisivos en los ayuntamientos. Donde si tiene el leonesismo un protagonismo notable es en las Cortes, gracias a la pérdida de la mayoría absoluta del gobierno Herrera hace tres años. Ahora, con la provincia sumida en una crisis particular que hace aún más visibles los problemas generalizados de la España interior, con la despoblación y el envejecimiento cuestionando el futuro, se facilita una posibilidad para que ese leonesismo sociológico que nunca desfalleció resurja en lo político. Pero, sin duda, no será fácil. Lo logrado por UPL en la autonomía en este mandato prueba que se puede hacer mucho.