EDITORIAL | La morosidad es un grave enemigo para el alquiler de viviendas
La deuda que dejan los inquilinos morosos en la provincia se sitúa en los 3.600 euros de media. Una cantidad económica importante que se convierte en un problema para el alquiler de viviendas, porque evidentemente lo desincentiva. Y parece lógico que si los propietarios de pisos no los sacan al mercado se genera un efecto de incremento de precios, ya que las leyes económicas son inapelables y sólo cuando crece la oferta es posible que los costes se abaraten.
El balance provincial del año pasado establece que en León los incrementos de la morosidad triplican las medias nacional y autonómica. Y eso en un contexto en el que hay más pisos en alquiler —en los años de la crisis se ha pasado de un 7% al 20% de los españoles en esa situación—. Pero precisamente la fórmula que más utilizan los jóvenes para emanciparse es esa vivienda sin propiedad y si en la provincia la morosidad desanima los alquileres al final se frena todo el sistema.
La disposición de un Fichero de Inquilinos Morosos es una herramienta adecuada para que la sociedad pueda defenderse de los abusos. El sistema se resiente cuando existen personas que generan un daño que penaliza algún tipo de fenómeno, como puede ser en este caso el alquiler de viviendas. El cambio de mentalidad en España incentiva esta solución habitacional y será relevante que haya un parque de pisos abundante para animar esa vía que es clave para los jóvenes.