TRIBUNA
Dais pena

T enemos una sociedad, una ciudadanía, que no se merece esto. No se merece lo que está viviendo. Además, personalmente pienso, que el vaso está a punto de derramarse y eso sería más grave. Es verdaderamente increíble sentarte en el balcón de la vida y ver pasar por delante lo que estamos presenciando en los últimos meses. Increíble ya que lo que ves no te lo crees.
¿Alguien, de verdad, se está parando a pensar en todo lo que ocurre y sobre todo a pensar por qué ocurre? Casi nada en la vida es por casualidad. Esto tampoco.
Es bien sabido que, con el uso, las cosas, incluso los conceptos, se desgastan, por tanto y a pesar del desgaste por lo que lo usamos, la mediocridad de nuestros políticos clama al cielo. Así como suena. Clama al cielo. Una prueba de esa mediocridad es la poca o ninguna importancia que esos próceres dan a los episodios que se van produciendo aunque les atañe directamente, como vienen siendo los acasos vividos recientemente.
Estamos ya tan acostumbrados a que no pase nada por la velocidad y frecuencia de lo que va ocurriendo a nuestro alrededor que, casi automáticamente, vamos esperando al siguiente cuando no acaba de pasar el anterior. Una pena.
Pero como decía, el vaso está a punto de derrame y eso quiere decir que nos puede manchar. La gotita que siempre jode todo ha sido, por ahora, mañana no se sabe, el caso Cifuentes.
Primero fue la cutre historia, leyenda, cuento al fin y al cabo, del máster. Idas, venidas, verdades, mentiras, dimisiones, aquí no hay quien dimita hasta que lo mande el jefe, en fin, que no había por donde coger esa mosca. El maestro Campmany diría que por el rabo. Pero nadie se iba. Lo de siempre. Estoy haciendo las cosas bien, yo no he mentido, hago las cosas como Dios manda, son los otros los que están equivocados, la razón la tengo yo, etc, etc, etc.
Y cuando estamos en esa lucha, que vaya usted a saber donde nace, donde está, de verdad el enemigo, va la Sra. al centro comercial a por unos tarros de cremas y los hurta. Directamente. Y es sorprendida. Llueve sobre mojado. Pero, ¿qué les pasa a esta gente? No dan una a derechas, precisamente ellos. Ah, esto del supuesto hurto, ocurrió hace años ¿Y? ¿quién es capaz y para qué de guardar un video que recoge ese momento, nada menos que durante siete años? Estaremos todos de acuerdo que todo eso obedece a una lucha interna donde la gente, esa gente, está ávida de sangre para medrar y alcanzar lo inalcanzable. Naturalmente metafóricamente hablando en lo relativo a la sangre, aunque nos queda muy poco…
Parece que la Comunidad de Madrid, mejor dicho los directivos, los altísimos cargos de la Comunidad de Madrid, entraron hace tiempo en una espiral de sucios asuntos, muy sucios, y todavía, no solo no han salido, sino que existe expectación sobre qué nos deparará el futuro inmediato en ese nido de espías, traiciones, corruptos, y lo que te rondaré morena.
Hemos llegado a límites de aceptación y no extrañeza ante temas más que importantes, que ya la gente ni siquiera se echa las manos a la cabeza y eso es grave. Es preocupante. Un partido, que pierde la dignidad a la velocidad que el PP de la Comunidad de Madrid lo está haciendo, tendrá muy difícil la recuperación que, seguro, muchos de sus miembros quieren acometerla debido al panorama que se ha creado.
Pregunta, ¿todo esto viene del enemigo, del contrario, del adversario o lo tenemos en casa y lo vamos soltando cuando va interesando? ¿Eso es juego limpio? Ah, claro que estamos hablando de políticos. Sigue siendo una pena.
Pues queramos o no, esta es la situación que vive nuestro país, nuestros políticos, nuestra sociedad y nuestros hombres y mujeres. ¿Y como arreglamos esto, por Dios? Trata de arrancarlo, por Dios.
No hay manera. La calidad de nuestros políticos manda y no hay más que hablar. Nos pasan cosas muy raras pero todas tienen su explicación. ¿Qué tal el ingeniero que puso en un sello de León, la Catedral de Burgos pensando que era la de León? Pues ahí andará adjudicando Catedrales donde caigan. Qué mas da. Otro tema es que la razón, el motivo por lo que ocurren esas cosas, llegue a la calle de forma oficial. En la distancia corta todo el mundo lo sabe pero no lo dice en voz alta. Por algo será.
Este tipo de cosas, hay muchas más, unido a que estamos entrando a velocidad del rayo en tiempo pre-electoral van a convertir los próximos meses en un espectáculo que volverá a ser el hazmerreír de la sociedad. Y sin embargo ellos, los políticos, siguen tan campantes creyendo que no pasa más que lo que ellos creen que pasa. Y ese, lo juro, no es el camino.
Siempre se dijo que a grandes males, grandes remedios. Pero no deberían estar pensando en la política ni en los políticos. De lo contrario ya veríamos soluciones.
No se si ellos, los políticos, lo saben pero dan pena, ¡dais pena!