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León

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c María Angeles Zayas despide a Marisa de Benito: «No voy a olvidar nunca las bonitas y alegres palabras que me dedicaste hace apenas siete meses con ocasión de mi jubilación, unas palabras que sé que escribiste con mucho cariño y con esa chispa de humor y simpatía que tenías para hacerlo. Han pasado siete meses y tras una corta y triste enfermedad, hoy ya no estás. Me decías que también querías jubilarte pronto pero sé que dejar a tus niños y a tus compañeros, te iba a suponer un tremendo esfuerzo porque adorabas lo que hacías, no en vano le has dedicado al Servicio de Pediatría del Hospital de León, cuarenta y cuatro años de tu vida. La Secretaría de Pediatría era para ti más que un mero trabajo administrativo, era una parte muy importante de tu vida a la que no le ponías límite de tiempo. Conocías los nombres de los niños y niñas ingresados, por muchos que hubiera, y para ellos guardabas en tu armario del despacho un montón de chuches (también para los no tan niños). Y que decir de los médicos residentes, eran como tus hijos y te van a echar mucho de menos. Cuantos hemos estado cerca de ti en este corto pero intenso y duro espacio de tiempo que ha durado tu enfermedad (tu marido, tu hermana, tus cuñados, tus sobrinos y tantos que queríamos acompañarte) no queríamos reconocer que te ibas poco a poco, queríamos empujarte a seguir viviendo y no ha podido ser. Viviste siempre pensando en los demás, siempre pendiente de sus necesidades y de lo que tu podías darles. Vamos a recordar siempre tu simpatía y ternura, tus palabras de agradecimiento para cuantos te visitaban, aunque a veces no fuese un buen momento y por si se molestaban, explicabas que no te apetecía hablar. Gracias Marisa por ese cariño que nos has dado a todos y un beso muy fuerte allá donde estés que estoy segura de que será un buen lugar».

c Alejandro Prieto escribe sobre ‘Minimizar el riesgo’: «Por las características propias de la raza hay perros que no deberían estar al alcance de cualquiera, pues en muchos casos son vistos y valorados más como un arma que como una mascota. En el caso de tratarse de un dueño centrado y un animal educado puede decirse que la situación está controlada, sin embargo, y lamentablemente, en caso contrario la cosa puede acabar muy mal. Hay países o regiones que han optado por la prohibición de ciertas razas de canes, una medida drástica que priva a muchas personas responsables de la compañía y el disfrute de estos animales y que quizás sea desproporcionada en relación al número de ataques y víctimas causadas en nuestro país, aunque sí parece razonable el establecimiento o la intensificación de acciones que contribuyan a minimizar el riesgo de sufrir mordeduras graves o mortales causados por perros sueltos y sin bozal que pululan sin control alguno por zonas públicas».

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