EDITORIAL | El legado romano merece atención y recursos
León tiene ante sí una oportunidad histórica para poner en valor su pasado romano y conservar los vestigios de una herencia única. Los últimos hallazgos encontrados en los sondeos realizados en la plaza de San Pelayo, con la revelación del Praetorium, ofrecen la ocasión ideal para que la política de preservación del legado romano se convierta en una prioridad al fin y se pueda escribir una nueva página de la historia de la ciudad. No hace falta escarbar mucho más para poner en evidencia que el subsuelo en esa zona atesora ruinas que son únicas y que merecen que se realice todo el esfuerzo posible para evitar que se malogren. Por ello, el Ayuntamiento debe poner su empeño en reclamar los fondos que sean necesarios para revalorizar el patrimonio que la Legio VII dejó bajo la ciudad tras cuatro siglos de campamento. Es obligado recordar que tanto la administración municipal como la Junta de Castilla y León mantienen una deuda pendiente desde hace una docena de años para rescatar el pasado romano. A la espera de recursos está también el Plan Director de la Muralla del que sólo se acuerdan cuando las zonas más vulnerables están a punto de desmoronarse y no hay que olvidar que hay más compromisos incumplidos en la provincia con este legado, no sólo en la capital, como el lamentable precedente del yacimiento de Lancia.