EDITORIAL | Una vida en el mundo rural que se está haciendo insostenible
El informe sobre la reducción del comercio en la provincia supone un nuevo ejemplo clarificador de la imposibilidad de tener una vida normal en buena parte del mundo rural leonés. El número de municipios que disponen de establecimientos para que los vecinos puedan comprar es cada vez menor y los desplazamientos para adquirir las cosas más elementales se hacen kilométricos, en un proceso que se agudiza cada año.
El desabastecimiento genera molestias, incrementa los costes de la cesta de la compra y complica en líneas generales la vida a unas personas que ya se ven abocadas a sufrir otros problemas notables en asuntos como la asistencia sanitaria, la disposición de cobertura para el uso de nuevas tecnologías o, de manera tradicional, unas infraestructuras insuficientes en todo tipo de servicios.
La semana política se abría este lunes con una cumbre en Zaragoza que reunía a los presidentes de seis comunidades: Galicia, Asturias, Castilla y León, La Rioja, Aragón y Castilla-La Mancha. Y el presidente Juan Vicente Herrera difundía un dato que debería ser tenido en cuenta por el Gobierno de España. Entre estas seis autonomías suman más de la mitad del territorio de la nación y más de la mitad de sus municipios. Y lo que es más importante, tienen como residentes a 9,6 millones de españoles. Uno de cada cinco habitantes del país habita en esas autonomías que son permanente marginadas por parte de otras que acaparan el protagonismo y pugnan por elevar su cuota de la tarta en un ejercicio de falta de solidaridad evidente. La igualdad que tan claramente queda fijada en la Constitución de 1978 debe hacerse realidad entre los territorios de España e incluso dentro de las autonomías o provincias. Una persona, por residir en un pueblo, nunca debe ser considerada de segunda categoría. Las iniciativas en favor de la despoblación deben pasar del papel a la realidad cuanto antes. Corremos el riesgo de que tras años de debates y de burocracia cuando lleguen las reformas útiles el mundo rural estará totalmente vacío y entonces sí que será imposible revertir las tendencias.
La vida en los pueblos se hace imposible sin sanidad, sin infraestructuras, sin educación ni cultura, sin comercio... y lo que es más grave, sin puestos de trabajo. Los excesos de unas comunidades los están pagando otras al carecer de recursos para problemas reales como éste.