Niños víctimas de violencia machista
L a historia es así: la mujer maltratada le dice al marido maltratador: no aguanto más, me separo. Y ante eso, el marido maltratador, del que muchas veces ninguno de sus amigos diría que es capaz de matar a una mosca, empieza a rumiar y se plantea el calibre y método de la venganza. La idea que le guía obsesivamente es esta: o eres mía, o no serás de nadie. Hay la variante primaria en el proyecto de asesino: la mato y luego me pego un tiro; la mato y luego me entrego a la policía. Misión cumplida en ambos casos. He matado, pero no soy un asesino ni un delincuente; he hecho lo que debía, se dicen muchos de los criminales.
Y hay la variante más perversa, elaborada: podía matarte, pero te voy a hacer un daño duradero, que te acompañe de por vida; mataré a tus hijos porque así te sentirás infinitamente mal para siempre. El criminal planifica concienzudamente el grado de daño que quiere provocar y se carga a las dos hijas, forzosamente indefensas, de 3 y 6 años, como acaba de ocurrir en Castellón. Pero ya ha existido antes, con José Bretón, en Córdoba, el padre que asesinó a sus dos hijos y quemó sus restos después de que su mujer le planteara el divorcio. Un doble crimen perpetrado un fin de semana que le tocaba custodia al padre criminal.
Pasó también con David Oubel, vestido modernuki, narciso en todos los detalles de su vestimenta y puesta en escena durante el juicio, que tuvo el cuajo de comprarse una radial, preguntar al ferretero si era buena, y cargarse a sus dos hijos la víspera de entregarlos a su madre. Un día antes de devolver a los hijos a su madre, de la que estaba separado. A Oubel le cayó la prisión permanente revisable.
Se llama violencia vicaria: hacer daño a terceros para hundir de por vida a la mujer que se niega a seguir siendo propiedad de su marido.
El gozne judicial no esta funcionando bien en esta matanza que se ha llevado por delante la vida de cuarenta mujeres en los que va de año, 956 desde 2003. No se evalúan bien las posibilidades de riesgo y hay, en demasiados casos, una actitud omnicomprensiva respecto del criminal. Sí hemos avanzado en la forma de contarlo: ahora los niños asesinados son tratados en los titulares también como víctimas de la violencia machista.