EDITORIAL | Asignaturas pendientes para vivir en el siglo XXI
Aunque hay ya recorrido un trecho del camino, León aún tiene por delante retos relevantes para alcanzar el criterio de prosperidad definido por Naciones Unidas en la Agenda 2030. La ONU destaca la seguridad ciudadana de la capital, el nivel educativo y la calidad del servicio del agua pero critica cuestiones trascendentales para el desarrollo como el trabajo digno, el crecimiento económico, la innovación y la industria. Nada que nos pille por sorpresa, especialmente analizando la actualidad de las últimas semanas y que son tan obvias como difíciles de revertir. Dice Naciones Unidas en su análisis que la intención del estudio, que se ha realizado en un centenar de ciudades españolas, es ofrecer a los políticos una herramienta útil para «marcar las prioridades de acción». Es seguro que los responsables institucionales son conscientes de que el momento actual es determinante. León tiene ante sí un escenario incierto y, a su vez, lleno de oportunidades. Están en juego la definición del corredor atlántico, la reactivación de las comarcas mineras y el desarrollo de sectores en alza como el turismo activo y de naturaleza pero los recursos no llegarán sin perseverancia. El inconformismo es clave para llamar la atención de Bruselas, donde se están repartiendo los fondos para diseñar la Europa del futuro. Naciones Unidas también pone en entredicho cuestiones como la igualdad de oportunidades, la brecha salarial o la sostenibilidad, asuntos directamente relacionados con la calidad de vida de los ciudadanos que tampoco se pueden obviar para resistir en el siglo XXI.