EDITORIAL | Una iniciativa muy beneficiosa para el mundo rural
La mitad de las 1.230 juntas vecinales de la provincia carecen de un conocimiento preciso de cuál es el volumen de su patrimonio porque nunca han realizado un inventario de sus bienes. Sus propiedades, que suelen abarcar desde inmuebles hasta tierras, son la única fuente de riqueza que poseen, lo que les da respaldo para continuar existiendo en este siglo XXI en el que apenas gozan de apoyos entre el resto de las administraciones. Esta falta de organización exigible en una entidad local es uno de los grandes inconvenientes que deben superar para no ser borradas del mapa y poder seguir defendiendo el legado económico y también cultural que han acumulado durante generaciones. La clave de su subsistencia es comportarse con la responsabilidad que se le presupone a cualquier entidad administrativa. A diferencia de los municipios y del resto de las administraciones superiores, muchas juntas vecinales sólo cuentan con la memoria de sus mayores para conocer cuáles son sus propiedades. Pero esta memoria no es permanente y por ello es tan necesario realizar un inventario que evite el expolio de sus bienes y que también permita evaluar cómo se puede optimizar el aprovechamiento de su patrimonio. Esta iniciativa del Servicio de Atención a Municipios de la Diputación solo puede generar beneficios y debe extenderse a todas las pedanías posibles.