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León

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«La Cueta es un pueblo situado en la comarca de Babia. Es el pueblo más alto de la provincia de León, a 1.460 metros, integrado dentro del Parque Natural de Babia y Luna, lo que le confiere un potencial más de atracción añadido. Cuenta con 38 habitantes censados (INE 2017), de los que residen de manera permanente 8 (familia trigeneracional con dos menores de edad, que es quien mantiene aún con vida este enclave). En 2011 se invirtieron de los fondos Feder casi 700.000 euros para su acondicionamiento urbanístico, sin duda con el objeto de fomentar la reactivación económica y vital del mismo. En 2017 se declaró el Parque Natural de Babia y Luna, entre cuyas finalidades y objetivos señala establecer las medidas para asegurar su conservación en armonía con los usos tradicionales y con la realización de actividades recreativas o socioeconómicas (artículo 1), promover el conocimiento y disfrute de sus valores naturales y culturales desde los puntos de vista recreativo y turístico (artículo 2.2.b) y contribuir a la promoción del desarrollo socioeconómico de las poblaciones de la zona de influencia socioeconómica (artículo 2.2.c). En definitiva, aportar medidas contra el despoblamiento rural. Pero ¿realmente puede o es solo papel? En 2016 se comenzaba a gestar una idea de iniciativa privada, para la instalación de un centro de esquí de fondo en este pueblo de La Cueta. No pasaba de ser un anteproyecto que debería consensuarse con los distintos actores implicados (Junta Vecinal, Ayuntamiento, Junta de Castilla y León, dirección del parque, etc.). Fue expuesto públicamente en abril de 2017 en Huergas, asistiendo varios diputados provinciales, alcaldes, dirección del parque, promotores de la iniciativa y vecinos. Nadie de los presentes expuso opiniones acerca de las contrapartidas que la iniciativa pudiera causar, al lógico entender que, acotando todas aquellas circunstancias que pudieran ser contraproducentes para el espacio y sus habitantes, podría suponer una herramienta de dinamización no solo del pueblo de La Cueta, sino de toda la comarca y zonas adyacentes (como ocurre en Leitariegos). El 30 de abril de 2017 se celebró un concejo abierto para que los empadronados en La Cueta (lo que no significa residentes) decidieran si la iniciativa era interesante para ellos, dado que los terrenos son de la Junta Vecinal. De los 32 asistentes con derecho a voto, 19 dijeron que no, por lo que quedó finalmente rechazada la posibilidad. Cualquier interés general afecto a toda una comarca, quedó supeditado a 19 votos, sin que ninguna figura legal parezca que pueda mediar en una situación tan surrealista. La normativa del parque regula restricciones, pero parece que es incapaz de aportar o apoyar medidas a algo tan trascendental como el problema de la despoblación rural».

c Serapio García Puente escribe con el título ‘El fin de La Torre’: «Con ganas de trabajar, pero obligado a jubilarme. ¿Cómo vamos a ofrecer una enseñanza de calidad cuando casos como este son frecuentes en Castilla y León? Tengo 61 años y soy arquitecto técnico en la especialidad de urbanismo. Además soy empresario y catedrático de Dibujo Técnico, por oposiciones libres, con 38 años de experiencia profesional. Desde 1974 he sido docente en la escuela de Maestría Industrial (luego IES La Torre) por la especialidad de Dibujo Técnico. En el año 1996 desaparece el Dibujo Técnico de la Formación Profesional, cosa que es como quitarle los cimientos a un edificio. Desde la Dirección Provincial de Educación me ofrecieron quedarme en el centro, yo acepté se firmo y comencé a impartir Urbanismo en el ciclo de Urbanismo y Topografía, y Mediciones y Presupuestos en el ciclo de Construcción. En 2009 se crea el Centro Integrado de Formación Profesional y las enseñanzas del IES La Torre son trasladadas a este centro. Esta vez no me ofrecen la posibilidad de quedarme en el centro, me obligan a elegir otro, en el que no puedo dar las materias que llevo impartiendo toda mi vida. Mi sorpresa es que, dejan en mi puesto de trabajo a un Ingeniero Técnico Agrícola, con la oposición de Automoción aprobada hace dos años. ¿Qué sentido tiene que un Ingeniero Agrícola imparta Urbanismo, Mediciones y Presupuestos, cuando puedo impartirlo yo, que soy Arquitecto Técnico y llevo toda mi vida enseñando estas materias, y trabajando el la vida real? Así funciona la Administración en nuestra comunidad, esta es la calidad que ofrece en la educación. Desperdicia mi experiencia profesional “obligándome” a jubilarme, pues a estas alturas de mi vida, no tengo fuerzas para preparar bien los contenidos de una asignatura que llevo más de trece años sin impartir».

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