EL CORRO
La encrucijada de Sánchez
Tras la sacudida andaluza, era de esperar que proliferaran como setas en otoño las encuestas electorales tratando de sondear la intención de voto ante unas hipotéticas elecciones generales. Hasta seis sondeos, seis, se publicaron ayer, todos los cuales diseñan un nuevo tablero político nacional muy similar al deparado por las urnas andaluzas: el PSOE sería la fuerza más votada lejos de una mayoría inalcanzable con el apoyo de un Podemos que se desploma, mientras la triple versión de la derecha patria (PP, Ciudadanos y Vox) sumaría mayoría absoluta. A la luz de esta tendencia demoscópica, si algo está claro es que Pedro Sánchez no va a adelantar a corto plazo las elecciones generales, ya que ello sería tanto como hacerse el harakiri. De momento, mantendrá la hoja de ruta que pasa por presentar en enero su proyecto de Presupuestos Generales del Estado, sin que su rechazo le fuerce a tirar la toalla (ya ha dicho que en tal caso continuará tirando de decretos para seguir gobernando con los Presupuestos prorrogados del último gobierno Rajoy).
Pero en el seno del PSOE se ha encendido la voz de alarma al constatar que, aunque no fuera su única causa, el batacazo en Andalucía guarda estrecha relación con la pusilanimidad de Sánchez ante el desafío separatista en Cataluña. Dicho de otra forma, mientras Torra y compañía han sido el gran caldo de cultivo de Vox y han dado alas a Ciudadanos, ensanchando con ello el espacio global de la derecha, la actitud contemporizadora del gobierno Sánchez pasa factura entre el tradicional electorado socialista del resto de España. Y es en este punto donde los barones socialistas gobernantes han entrado poco menos que en pánico ante la que les puede caer en las elecciones autonómicas de mayo.
Los García Paje, Lambán, Fernández Vara, Ximo Puig y demás temen que si se llega a dichas autonómicas sin haber adelantado unas generales en las que el electorado canalice su cabreo con Sánchez, van a recibir en sus respectivos traseros la patada dirigida al gobierno socialista. Y amén de endurecer a marchas forzadas —a la fuerza ahorcan— la política a seguir ante el desafió catalán, en el seno del PSOE se plantea la opción de añadir una cuarta urna en mayo, haciendo coincidir la convocatoria de generales con las municipales, autonómicas y europeas
La posibilidad del llamado ‘Superdomingo electoral’ la dejó caer hace unos meses, a modo de globosonda, el ministro de Fomento y Secretario de Organización del PSOE, José Luis Abalos. Entonces no era esa la idea que manejaba Sánchez, pero ante la encrucijada surgida de las elecciones andaluzas, esa concentración de urnas podría ser el mal menor en la estrategia socialista de intentar salvar los muebles.