cartas al director
c Antonio Arias Terrado escribe sobre ‘La falta de argumentos en política...’: «Después de escuchar a algunos líderes políticos como utilizan un lenguaje de insultos, mentiras o medias verdades para atrapar al votante a través de su ‘ignorancia’ y sus sentimientos debo decir que es por falta de argumentos. No todo vale pero para algún si. ¿Cómo se puede llamar okupa o ilegitimo a un presidente legal según la propia Constitución? Cae de cajón. Para que algunos lo entiendan... Al presidente del Gobierno no lo elige el pueblo, lo eligen los diputados, y a su vez el pueblo elige sus diputados para que lo representen. El secretario general de un partido lo eligen sus militantes para presentarlo como presidente del país. Si 180 diputados eligieron a Sánchez son mayoría y como tal es legal. Si el argumento es que los diputados son de EH Bildu o partidos independentistas como PDCAT ER...pues que los ilegalicen. Todos los votos son legítimos. ¿O acaso tiene más valor el voto de un partido mayoritario que el de un partido minoritario? Como ejemplo podemos comparar dos partidos como son Izquierda Unida o el Partido Popular. Pues eso no lo entienden. Juanma Moreno ha sido presidente de Andalucía con el peor resultado de la historia del PP...Pero lo fue porque le votaron más diputados... eso es completamente legal. La moción de censura es una herramienta legal de la Constitución, y como tal se puede hacer uso. El problema de este país es que pensamos que la mentira tiene un 50% de verdad y viceversa, y no nos paramos a pensar que la razón no tiene dueño (si exceptuamos La Razón de Maruenda-ironía) y todo lo que no vaya con nosotros es malo. Utilizamos todo tipo de armas como noticias falsas o fakes sin darnos de cuenta que los fakes más auténticos son las propias promesas electorales. ¿Cuántos leen los programas electorales? Y lo que es peor, ¿cuántos lo analizan? Es como la letra pequeña de un contrato. Sirva como ejemplo aquello que prometía un alcalde de que haría un puente y los vecinos decían que para qué querían el puente si no había río. El alcalde, haciendo gala de sus dotes de buen político, respondía que si no hay río se traería. Estamos en un contexto en el cual las personas que discrepan de nuestras ideas son enemigos. Vivimos la política como si fuera futbol y nos mueve el odio a todo lo que esté en contra. Los políticos aprovechan esto para ganar votos. Bajemos a la Tierra que de momento no hay vida en Marte. Alguien dijo que mejor que levantar la voz, reforzar el argumento, pero cuando no existen argumentos no les queda otra que levantar la voz».