TRIBUNA
Yo con Igea

U na ola de mensajes recorren estos días las redes sociales, en especial Twitter, con el hashtag #YoConIgea , agitando el corazón de muchas personas y en especial a los afiliados de Ciudadanos. ¿Cuál es la razón para militar en un partido político? La respuesta es abierta pero, aparte de las legítimas ambiciones personales, creo que inicialmente se condensa en el impulso emotivo de mejorar la sociedad según una serie de valores, eligiendo después la organización que uno estime más acorde a esas ideas. Probablemente en esa decisión influya en mayor medida la inteligencia emocional que la práctica, los aspectos intangibles más que los concretos, pero estoy convencido que la chispa es el deseo de dejar un mundo mejor a nuestros descendientes. Esa razón primigenia nunca se debería olvidar.
Ciudadanos de Castilla y León está en campaña electoral interna, para elegir —a partir del 8 de marzo— siguiendo un proceso de primarias, a la persona que liderará la candidatura de Cs en las elecciones autonómicas. Por diversas circunstancias, de todos conocidas, este acto (normal y lógico en la vida de cualquier partido democrático) se ha convertido en algo de enorme interés informativo y sus consecuencias tal vez lleguen a superar los márgenes autonómicos; pues, pueden estar en juego los valores esenciales por los que surgió Ciudadanos, como los relacionados con la regeneración y la defensa del pensamiento individual. Aunque se han presentado varios candidatos, todos legítimamente validados, este escrito no va contra ninguno, sino que se centra, en positivo, sobre uno en concreto: Francisco Igea Arisqueta.
Francisco Igea es licenciado en medicina por la Universidad de Valladolid, especialista reputado en aparato digestivo, autor de numerosas publicaciones en revistas nacionales e internacionales, así como de comunicaciones en congresos de su especialidad; ha sido miembro de la Junta Nacional de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva y Medalla de Oro de esta organización. Desde 2015 milita en Cs, siendo elegido por la circunscripción de Valladolid para el Congreso de los Diputados, tanto en las elecciones generales de 2015, como en las de 2016. En 2017, Francisco Igea entró en la Ejecutiva de Cs, asumiendo la responsabilidad del Área de Sanidad, además de ser portavoz de Ciudadanos en la Comisión de Sanidad del Congreso. Su trabajo parlamentario fue espectacular, especialmente si consideramos que Cs estaba en la oposición, con contribuciones notorias en defensa de la igualdad de prestaciones y sostenibilidad de nuestro sistema sanitario, una continua preocupación por la investigación clínica, así como artífice y promotor de la ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona ante el final de su vida; pero además, a todo esto se añade su profunda sensibilidad por los más necesitados, cómo ha sido su lucha incansable por los derechos de las víctimas de la talidomida (olvidadas durante decenios por las distintas administraciones), completado con su brillante y aguda oratoria en la sede de la soberanía nacional. Todo ello ha llevado a que fuera considerado uno de los más brillantes diputados de esta legislatura, teniendo prácticamente asegurada su renovación para la siguiente etapa electoral. Con todo esto, lo chocante es explicar ¿por qué decide abandonar su nicho de seguridad y se embarca en una aventura de primarias que, en caso de perder, le puede llevar a dejar todo lo anterior que ha sido fuente de grandes satisfacciones personales? La respuesta tal vez sea que, en su caso, los valores que le llevaron a entrar activamente en política no se han perdido, ni adulterado, y probablemente siempre los mantenga.
Este sábado, en Valladolid, lo expuso con claridad Luis Garicano cuando dijo: «hay políticos que sólo pretenden seguir en un puesto a cualquier precio y otros, como Igea, hacen lo que consideran que es justo, aún a costa de salir de su zona de confort; pues entre lo fácil y lo correcto, siempre elegirán lo correcto». Esa es la idea por la que surgió Ciudadanos y Francisco Igea lo lleva impreso en su ADN moral, al igual que Albert Rivera, Inés Arrimadas, Javier Nart, Juan Carlos Girauta, Xavier Pericay, Jordi Cañas y un largo etcétera de políticos conocidos y anónimos militantes. Ese es el ejemplo ético que hace cambiar nuestra concepción de la política, de un juego lóbrego de intereses a una nobleza de espíritu que continua lo mejor de la historia del liberalismo. Francisco Igea encarna ese liberalismo del siglo XXI que a su vez es clásico, en la concepción de la política como servicio a la sociedad y no un mero instrumento de promoción personal o modus vivendi. Confío y espero que los afiliados de Cs Castilla León decidan con su voto secreto, según su conciencia y sin miedo, independiente de presiones reales o ficticias; ellos, con su decisión (sea cual sea), son los que tienen que demostrar que son soberanos y dueños de su destino.
Por larga que pueda ser nuestra existencia, al final la vida siempre nos parecerá corta, pero todos somos llamados en algún momento (fuera de nuestras miserias personales) a actuar con grandeza y dignidad, siendo coherentes con los valores que una vez decidimos asumir. Pase lo que pase, en mi caso, siempre podré decir #YoConIgea .