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León

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c Ángel Carvajal escribe con el título «Jornada ‘insensata’ feminista»: «Un 8-M dividido e ideológico para olvidar. El progresismo menos valioso y capacitado de la izquierda al timón de una jornada poco feliz y menos venturosa. La deriva escalofriante electoral preanunciada da que pensar. Pedro Sánchez alza sectariamente cuanto pilla a su paso, hasta la guardia civil, que se lee en la prensa. Un cúmulo de sinrazones preludia una jornada electoral turbulenta propia de la izquierda nada inteligente cada vez que pisa la calle embotada en su delirante proselitismo demagógico que no conduce a ninguna parte.

Aumentan las razones de alarma según se aproxima la otra fecha puntal: 28-A. Todo el mujerío izquierdista en cabeza a grito pelado por las calles teñidas de rojo que adelantó a tiempo, la incapacitada Adriana Lastra, número dos del PSOE, cuando incitaba a «vestir las calles de rojo» contra partidos conservadores, «como si el socialismo o el populismo de extrema izquierda fuesen un bálsamo para la mujer y la derecha fuese una amenaza».

Hace falta un corazón mucho más grande y generoso que el pequeñito diseñado en el logo del PSOE con el anuncio de una España en que «cabemos todos». Después de desangrarla sistémica y corruptamente en cada campaña electoral, sin mirar a Andalucía y a otros territorios cercanos. Ese discurso simplista ha dejado de ser convincente, porque de facto se basa en la premisa de tratar a la mujer como un simple objeto político. Se hace difícil tragar la infantil cita de la vicesecretaria Adriana y más aún si se comparan ambos curriculums de servicio a España y a los españoles. Nos parece pueril traer a la memoria otras mujeres predecesoras de ambos partidos y no lo hacemos porque la respuesta está clara y sin citar a la vieja Mateo, o a la secretaria de estado por no humillar demasiado a la jovencita vicesecretaria y otras del gremio directivo gobernante. A la política hay que venir aprendida, cada día se ve más necesario. Hooligans hay de sobra en el PSOE, sin necesidad de acudir con insulto diario al adversario. No nos interesan las guerras y peleas ofensivas. La educación por delante desde su jefe al último del PSOE. Ejemplos hay a rebosar discutibles por falsarios.

Que Sánchez pudiera acudir dopado es sólo una pequeña caricia de la acumulación de sectarismo que arrastra su líder y mentor. Jovencita hay que prepararse incluso para desbarrar como es debido. Es legítimo centrar la campaña en criterios de polarización, porque en eso se basará el voto del próximo 28-A. Sin embargo, ese discurso resulta infantil. La instrumentalización política de la mujer es hoy insultante. El feminismo no es una guerra entre los sexos. Los roles de género son algo biológico. La última oleada dual de trabajos teóricos feministas en el ámbito de las relaciones internacionales incluye a los feminismos radical y posmoderno, que están relacionados de forma menos obvia con los compromisos políticos conocidos o con el espectro político convencional.

Algo podríamos añadir del PSOE en este tema. No interesan las cuentas falseadas, máxime en esta oportunidad, diseñada la campaña electoral socialista por el capitán Iván, embaucador donde los haya. No le interesa el bien de España solo el bien de su pupilo con el fin único de afianzarle en La Moncloa.

Tampoco interesan las cuentas falseadas ni otras minucias que han llenado el fluir del pedazo de legislatura lograda a expensas de zancadillas y turbiones desapacibles. Una legislatura de nueve meses de propagandística precampaña electoral. Se dice bien la sinvergonzonería necesaria dentro de la política. Estos días se multiplican las razones de alarma.

Con todo el mujerío ministril en paro avisado a tiempo por el líder mosquetero Redondo. Y el funcionariado puesto a trabajar para el PSOE en precampaña poco legal y ordenado por la vice Calvo con su sectarismo, mejor para olvidar. Los insultos múltiples y prolongados hacen recordar a España y a los españoles hacia una tercera república si echáramos mano de las hemerotecas republicanas sufridas.

Aun así, el afluente radical del trabajo feminista está muy íntimamente relacionado con los movimientos revolucionarios, de resistencia política y sociales en muchas sociedades occidentales desde las décadas de 1960 y 1970, incluidos los derechos de las mujeres y los movimientos por los derechos civiles. ¿Dónde están las mujeres? Parece que las mujeres y el género disponen de un lugar seguro en la teoría y la práctica de la política internacional.

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Actualmente, parece inclinarse la moda por la tipología feminista según la teoría defendida por los algunos partidos extremos tanto en Podemos como Vox, en una campaña viciada por la ideologización. La izquierda se ha adueñado de una concepción del feminismo completamente anacrónica. No tiene derecho a apropiarse de la mujer, ni de su papel en la sociedad del siglo XXI, ni a abanderar la batalla cívica contra la violencia de género. Dibujar a una derecha compuesta por PP, Ciudadanos y Vox como si fuesen partidos que fueran a legislar contra derechos elementales de la mujer, o contra la igualdad, o justifica todo».