TRIBUNA
¿A qué juega Ada Colau?
V amos a convenir que algo tiene la política que, cuando entras ahí, parece que es muy difícil salir. Pero dentro de esa afirmación, hay casos verdaderamente notables que merecerían pasar a los libros. Hoy me quiero referir a la alcaldesa de Barcelona Ada Colau.
Desde que llegó a la Alcaldía, parecería que quiere llamar la atención con cualquier cosa que haga. Las cosas que hace, generalmente equivocadas, suelen llamar la atención, especialmente a los que no comulgan con sus ideas. Pero ella es la que tiene el poder y la facultad, por ahora, de hacerlas. Lo demás le importa poco.
En la última inauguración de Barcelona Mobile, ella, la alcaldesa, junto con el otro figurita llamado Torra, no se dignaron esperar y saludar al Rey en la entrada de la Mobile. Menudos son ambos. ¡Mira que bien!, como suele decir nuestro chef más internacional y premiado José Andrés, cuando está en plena faena de cocina. A estos personajes el protocolo les importa un pito. Ellos lo deciden, ellos lo hacen y al que no le guste que no mire.
Ese tipo de acciones también se refleja en la manía que tiene esta buena señora en cambiar el nombre de las calles de su ciudad. Piensa ella que hay que eliminar la huella franquista, borbónica y digo yo que todo tipo de huellas. De modo que ahora se va a cambiar, no será ni mucho menos el último cambio, la calle llamada Príncipe de Asturias, de Barcelona, que se denominará en el futuro, Riera de Cassoles. Realmente les está haciendo polvo a los taxistas con tanto cambio. Están desorientándose cada semana. Pero ella, piensa, que basta ya de nombres y signos franquistas. La verdad, y dicho irónicamente, desconozco si con estas acciones esta alcaldesa se sentirá más en su sitio, más admirada o más no se qué.
Me llama la atención, no soy el único, la desmesurada obsesión que tiene la izquierda española en hacer añicos todo lo que huela a Franco o a su época. Y no es ese el mejor camino para que los españoles, de una vez por todas, rememos en la misma dirección cuando los problemas a resolver sean de estado, quiero decir que atañen a nuestro país y no a nuestro partido. No hacen lo mismo, los franceses, los alemanes o los italianos. ¿Qué ocurre, que nosotros somos los más listos? Eso no se lo creen ni ellos mismos. La consigna es engañar que algo queda. Pero está claro que así no vamos a ningún lado.
No pierde oportunidad Ada Colau de «montar el numerito» cada vez que la ocasión se presenta. Y si no se presenta ya se encargará ella de hacerlo. ¿Y qué ocurre con todo esto? Pues sencillamente que ella seguirá en sus trece y los demás poniendo cara de no creerlo pero ella sigue llevándose el gato al agua.
Tiene España tantos frentes abiertos en tantos lugares y al mismo tiempo que es difícil llegar a acuerdos que corrijan la situación y se recuperen los valores que nunca debieron perderse. Escuchamos continuamente que España es un país que respeta los derechos humanos y que es defensora de la Ley. Eso es lo que escuchamos. ¿es lo que ocurre en la realidad? Personajes como Ada Colau, a juzgar por sus actos, no está por la labor. Y por eso pasa lo que pasa con muchas, por no decir todas, sus acciones o declaraciones. No tenemos un camino fácil hasta el 28-A. Cada grupo político actuará en contra de los demás que es lo que vienen practicando desde siempre. Pero naturalmente harán acto de fe que no aplicarán el famoso «y tu más».
Ada Colau, que poco a poco está separándose de Podemos para iniciar en solitario o con otros compañeros de viaje, su carrera política, nos va a deleitar con alguna opinión o acción con personajes reales que volverá a llevarnos las manos a la cabeza. Ella es así.
¿Cuantas calles veremos aun a las que se va a cambiar el nombre?
Personalmente recomendaría a Ada Colau que escuchase las opiniones que estos días ha dedicado Rafa Nadal, ¡vamos Rafa! sobre la opinión de los españoles cuando hablamos de España. No tienen desperdicio. ?En todo caso, Sra. Alcaldesa de Barcelona, no sea Vd. tan drástica cuando habla sobre la época de Franco y respete un poco más la historia de mi país que también es el suyo. Todo irá mucho mejor.