TRIBUNA
La ruina que viene
U na vez más España se vería abocada a un desbarajuste económico si los presagios se cumplieran. No resultaría baladí si la política se estanca en los parámetros que marca la actualidad. La Administración del Estado, como la de las autonomías, debe ajustarse a la situación de los signos contables. El actual «mandamás», saturado de erróneas interpretaciones, cree que los dineros que maneja la Hacienda Pública no son de nadie, como ya había avanzado una de las «lumbreras» que ilustran su gabinete. Las exigencias aparejadas a sus compromisos con populistas antisistema y separatistas, dibujan el cuadro de la ruina, tanto moral como económica.
Puede pensarse que esta barata opinión nace de la vehemente demencia de un «iluminado». No es tal. La desaceleración ocupacional se palpa en los centros de trabajo. El ambiente en las empresas es de auténtico pesimismo al tratarse de abortar la última ley laboral. Las inversiones comienzan a paralizarse, y no hay visos de otras nuevas en el mercado. Cataluña con las «luces» del ‘procés’ alumbra el camino a una nueva desventura del Estado en general.
Dentro de mi modesta preparación, vengo observando que los partidos que conforman el actual estatus político, ofrecen lo mejor de sus bagajes. No puede ofrecer Podemos lo que da el Partido Popular. En los antisistemas-populistas, los números son el elixir del engaño, y sus correligionarios beben el veneno de la ignorancia.
Ciudadanos y Voz, simbolizan sus inoportunas diferencias. Ambos imponen sus razones. El interrogante está en la manera de interpretarlas.
En el Partido Socialista no necesitan exprimir el ingenio. Están dando de sí lo que pueden de lo poco que saben. La administración comienza a resquebrajarse. La política «patas arriba». Las mentiras encabezan las primeras páginas de la prensa. La fiel anuencia de sus correligionarios garantiza el pesebre por tiempo indefinido.
Del Partido Popular, por el que siento un verdadero respeto, y la forma de conducirlo su actual presidente, se puede esperar lo mejor para el país; pero le resta credibilidad con el bochornoso caso de la corrupción, que lo han dimensionado de manera escandalosa, no siendo cierto todo aquello de lo que se le acusa. Es necesario abrir un debate razonable. A raíz de que el señor Aznar ganara las elecciones de manera absoluta y el dantesco atentado del 11M, inventan una sádica conspiración con la que se falsean más del 80% de los casos de corrupción que les imputan, que de manera inexorable, entrañan una alta desafección. Que ha habido corrupción; sin duda alguna. Ahí están los más de 45 millones de euros «manejados» por su tesorero en el exterior, y la célebre maleta-cajafuerte, llena de «sábanas» de la misma moneda. Algunas chapuzas más a las que han llegado a calificar de desfalco al Estado. Sigo justificando la idea que defiendo, poniendo ejemplos que coadyuven a una justa aclaración. Lo hago con protagonistas que hayan sido objeto de injustas vejaciones.
De Rodrigo Rato, por aquello que haya entrañado causa delictiva, veo justa la imputación. Tarjetas black, que aún siendo avalado su uso por norma establecida, me parece una insolencia de mercantilismo bananero. En cuanto a la salida de Bankia a Bolsa, responsables superiores se han ido de rositas. No sé cómo interpretarlo. De la acusación severísima de evasión de cuentas al exterior, el espectáculo bochornoso de su detención como vulgar delincuente, quedó más que anotado en el «debe» del Partido Popular. De eta causa quedó totalmente exonerado. Poco o nada se ha divulgado al respecto, para que la ciudadanía siguiera tragando miseria.
Paco Camps, persecución continuada. «Arcón» del P. Socialista. (Un arcón es un frigorífico para almacenar productos congelados). Cuando el Partido Socialista es aludido por algún mal «guisado», la justicia amiga le echa una mano a Paco Camps para que les arregle el «desaguisado». Es más una práctica rutinaria. Tres trajes fueron noticia destacada en las primeras páginas en más de cien ocasiones en un «prestigioso» diario. Por si fuera poco, se les ha ofrecido a imputados dulcificarles las penas si hacen declaraciones en contra. El PP tirando del carro de la miseria ambiental.
Nos quedamos con Rajoy como baluarte excepcional de la campaña de desprestigio, de la que se han acuñado infinidad de despropósitos y mentiras. Se tragó la ruina como casa destartalada, llena de goteras económicas. Sin embargo, su tesón y capacidad de trabajo, sacaron al país del pozo, poniendo a flote la vulnerable economía. Se marcó como objetivo acabar con el desempleo, y de veras que lo hubiera conseguido si la codicia de la oposición, y por qué no decirlo, la envidia felina, y la «asnada» de un juez fuera de servicio no lo hubiera impedido.
A estas alturas hubiera alcanzado los veinte millones de cotizantes en la Seguridad Social, como principal reto de su mandato y con ello garantizar las pensiones y rematar el desempleo. Las prisas de la oposición y los revolcones de la prensa «amiga» le desalojaron de la Moncloa.
Como epílogo a este modesto trabajo, solamente me queda animar a cuantos han votado al PP alguna vez, que lo hagan en esta ocasión. En ello nos va el futuro. Han demostrado que saben y pueden. Otros van dejando huella de su pésimo pasado y del actual. Otros lo desconocido. Necesitan contar con el insoslayable rodaje que requiere esta responsabilidad. Los fundamentos que venden necesitan reafirmación. En tal situación los ensayos son peligrosos.
En cuanto a mis colegas pensionistas no busquen subidas pasajeras. Con estos planteamientos tendremos rebajas aseguradas si se quedan los que con tanto rumbo las ofrecen. Piensen en sus hijos y nietos que sufrirán las consecuencias si no gobernara el Partido Popular. Con el actual panorama la ruina está asegurada. No tienen margen para revertirla.