TRIBUNA
Entre sonrisas, miradas fieras y el pie leonés herido
L as generales pasaron, y no fue poco el ruido que generaron. Comicios en los que primó más la descalificación del contrario que convencer de las propias bondades de un programa que, o no se explicaba bien, o si se hacía, era con el añadido «y no como otros», comparativo y criticón. Donde siempre nos quedaba al espectador u oyente la desagradable impresión de que iban en pos del voto, más que de preocupación real por abrirnos caminos de «bienestar social».
La sonrisa de la derecha, en la que Pablo Casado se estrenaba como gran dirigente, se la helaron los votos, la mueca resultante casi se puede calcar con la inmovilidad del labio superior inexpresivo de Aznar. Quien, por otra parte, presumía de que a él no le aguantaba la mirada…nadie. Así de fiero.
Los leoneses, con la cicatería de voto a Podemos, nos pusimos nuevas orejeras que impidiendo la vigilancia: rabillo del ojo, para observar a izquierda y derecha del camino lo que vamos dejando, nos hacen seguir el rumbo despersonalizado leonés que otros nos imponen, y que, tal como vamos, no seremos capaces de sacudirnos. Y aludo, en nuestro caso, exclusivamente a la negación del voto a Ana Marcello, que intentó llevar nuestra voz vindicativa leonesa al Parlamento presentando una PNL por el Pueblo Leonés, y el anuncio de las elecciones frenó su curso. En las urnas, ahora, negándole el voto y la continuación de la obra emprendida, tal como ahora se dice, ¡nos dimos un tiro en el propio pie identitario!
En consonancia con este último párrafo, quienes me conocen saben de mi oposición y queja al papel de Podemos en el ente autonómico. Donde sumándose a lo que llamaban casta, se han empeñado en la castellanización de todo lo que se mueve en el ente. De su dirigente en León ya he dicho, y le he dicho, todo lo que he creído conveniente. Criticar es fácil, se dice, pero hacer relación de situaciones y malas actuaciones como leoneses, es mostrar lo obvio, y nuestra voz ha de tener, al menos, la misma fuerza y capacidad que la de ellos, la de los políticos.
Se puede, y se debe en este punto, hacer mención al Prepal. Partido Regionalista del País Leonés, que por impulso perenne de su máximo dirigente, acude a todas las votaciones electorales. He comprobado el resultado en las urnas, que no voy a comentar, el respeto leonesista no me ciega para ver y comprobar, pero si me manda ser cauto.
Creo que en este medio, en alguna Tribuna hice una petición que ahora quiero dejar reflejada en la expresión: «Tú me ayudas en las generales (recabando votos) haciendo campaña, y yo te apoyo en las autonómicas no asistiendo con candidatura, liberando, o mejor, no distrayendo votos leonesistas, o simplemente leoneses». Ahí no solo habría un beneficio mutuo, partidista, sino lo más importante y popular, dimanarían dos situaciones: mensaje de unidad del sentimiento de «ser leonés; y abrir una ruta unitaria del movimiento leonesista político.
Puede que en otro tiempo, cuando el ímpetu no me faltaba, y la ilusión teñía de posibilidades el camino leonesista, hubiera «echado mi cuarto a espadas», aun siendo sabedor de mis limitaciones, cuando menos para proponer acercamiento y comprensión. Y no resignarse, a que el sendero se constriñera cada vez un poco más, no por efecto óptico como en las líneas paralelas en lontananza, sino por la realidad de «nuestros» políticos cada vez mas insensibles a lo leonés.
Respecto a este pasaje en el que me he situado un punto protagonista, sólo por necesidades del guión, quienes lean mi libro próximo, en imprenta: En busca de un sentimiento llamado leonesismo , entenderán mi postura, mis reticencias, y por supuesto mis limitaciones que en modo alguno he tratado de ocultar.
Mi preocupación se centra ahora en las autonómicas. Las municipales por supuesto tienen su valor, aparte de que gestionen bien las necesidades de tu ciudad, son un altavoz importante para lo leonés, de modo especial si nos referimos al capitalino, pero es en el ente autonómico, donde hemos de desembarcar con fuerza, en número de procuradores. Mas, todos no nos valen. Los partidos que los promueven, PP, PSOE, vienen de largo imponiéndoles un trágala, que parecen asumir gustosos. Y los de ahora, Podemos y Ciudadanos, que les acompañan en tal menester, en nada difieren.
La salvedad leonesista, se ha de citar por separado. Aquí entra en juego UPL. Un partido leonesista que en principio actúa por presencia. Claramente. Viene representado al Pueblo Leonés, allá donde se legisla comunitariamente. Luego está la labor del actual procurador autonómico que hubo de asumir una tarea tan amplia que forzosamente le desbordaba.
Dos amplias facetas a tener en cuenta y en las que incidir. La socioeconómica y la educativa dirigida. Quiero con esto significar que no podemos menos de estar representados y en la brecha por dos procuradores, que preferentemente asuman uno y otro reto. Eso sí sin dejar de apostar por la defensa de la identidad regional leonesa. No debemos olvidar la sentencia del Tribunal Constitucional de 26/9/84, donde, al menos, marca un camino: Nuestra solución está en la voluntad política de quienes dirigen el ente autonómico: «Tramitar la separación a demanda leonesa». ¿Y cómo se consigue eso? Es lógico preguntarse ante la cerrazón interesada castellana y la anuencia de los políticos de León (región).
Las próximas urnas autonómicas, pueden ser una primera muestra de conjunción triprovincial ciudadana. Un ensayo optimista del «ser leonés» purpurado. Desembarco político leonesista fuerte en el poder autonómico, con una estrategia bien marcada, e iniciar un curso de preparación para el proceso hacia lo regional leonés autonómico.