OPINIÓN
EDITORIAL: San Marcos, ejemplo de las artimañas que anteponen intereses bastardos
Uno de los hábitos malsanos que ha consolidado la Democracia española es el uso, sin apenas límites, de cualquier asunto para crear una batalla política. Y eso incluye el bloquear o torpedear iniciativas, incluso fundamentales para la sociedad, para intentar arañar un puñado de votos. Sobran ejemplos de temas que pasan del primer lugar de la agenda a lo más profundo de los cajones sólo con el objetivo de echarle en cara al contrario su inoperancia, su mala fe o su torpeza.
El listado de historias que se nos cuentan veladas a golpe de medias verdades o de mentiras flagrantes se hace evidente en el caso de la provincia de León, con un somero repaso a proyectos que serían fundamentales como las infraestructuras —todos se las adjudican y ninguno provocó retrasos—, en los puntales económicos como el campo y la minería —nadie cometió ningún error ¿?— o en asuntos puntuales pero no por ello imprescindibles: Inteco-Incibe, Ciuden, plataforma logística de Torneros, tren de Feve, Palacio de Congresos o ese Hostal de San Marcos que ha quedado abierto como un cráter exhibiendo todas las heridas dejadas por unos y otros.
El proyecto de reforma iniciado por el PSOE descarriló por la crisis, porque se vendió cuando era ya un imposible. Y el PP sólo lo recuperó cuando pudo envolverlo como algo propio. Ahora ha vuelto al cajón y los improductivos ataques intercambiados no lo desbloquearán.