cartas al director
Ganado bovino
gravemente denostado
E stamos en estos días pasados tremendamente sorprendidos por las noticias publicadas en la prensa diario, cuando hace patente la noticia de la reciente detención del monstruo (tremendamente cruel), el diabólico vasco ‘Ternera’, y la sorpresa se podría significar que es de triple acción o pensamiento, pues la inmensa mayoría de los ciudadanos compartimos la idea de que semejante bestia estaría como mínimo encerrado en una cuadra; pues mira por donde nos enteramos que estaba suelto; la verdad es que no es de recibo, ni desde ningún punto de vista normal que un animal de esta catadura se encuentre conviviendo entre miembros de cualquier nivel social. En fin, así están las cosas, pero lo verdaderamente conmovedor es que alguien (no sé quién ha podido ser) lo llamen ternera, ya que según la teoría del personal de mi pueblo (Villamuñío), la ternera es la cría hembra de la vaca; entonces ahí está la cuestión y el gran enfado que todo el ganado vacuno siente por la morrocotuda ofensa que le hacen al citar con ese nombre, pues sería mucho más apropiado llamarle o nombrarle con un adjetivo que guarde una relación con su forma de ser y de actuar. A mí se me ocurre en este momento el de «demonio», tanto a él como a los que le apoyan y tienen las mismas ideas, y si no que se lo pregunten a los familiares de las víctimas que causó.
víctor vallejo gonzález
Congreso Nacional de charlatanes de León
Q ue vaya por delante mis mayores respetos a todos los honrados trabajadores y vendedores en plazas y calles de las ciudades de toda España, conocidos como charlatanes. En el siglo pasado ocurrían estas cosas y otras muchas más. Decían así: Ofreciendo y convenciendo a los listos-incautos los productos de primera calidad: Señores pongan atención de los productos que les voy a ofrecer venidos del extranjero como es la genuina pluma estilográfica ‘Parquesón’ conocida por alguno de ustedes especialmente los que han viajado fuera de esta ciudad, ya he visto por sus rostros que algunos la conocen y otros han oído hablar de ella pues hoy tienen el privilegio de conocerla. Pues bien, quien me enseñe un billete de quinientas pesetas además de entregarle la pluma estilográfica le doy un paquete de cinco cuchillas de afeitar de excelente marca registrada, con las que se afeita mi fiel querido y amigo Gila, con ellas no hace falta espuma, a lo vasco como los hombres, no producirá ni un solo corte en la cara, su cutis le quedará super finísimo, vamos, como el culo de un recién nacido. Además le entrego este puñado de bolígrafos, que escriben de arriba abajo, y de abajo a arriba, también como pueden ver de derecha a izquierda, y de izquierda a derecha, fíjese bien con sus propios ojos, como ve no le miento. Y las primeras diez personas que lo quieran por sólo quinientas pesetas también le regalo este precioso peine de asta de búfalo, un recuerdo que le durará toda su vida, con el que no se le subirá ya ni el pelo… No se alboroten, señores, por favor no se alboroten, que por ustedes estoy dispuesto a sacrificarme hoy y ofrecerles diez paquetes más ya que mañana desgraciadamente no podré estar con ustedes. Cuando regrese a su casa sin las quinientas pesetas y sin la compra de la lista que le hicieron, con dos manchas de tinta en la chaqueta, una en la solapa y otra en el bolso del único traje de los domingos le van a decir que cómo quiere que le corten las patillas, con sebo o manteca para no hacerle tampoco ningún corte.
Postdata: Absténganse de participar los políticos de profesión.
JUAN FERNÁNDEZ MARTÍNEZ