Mi pareja/as
Y me encontré tras un día positivo (ergo), yo mismo, o cualquiera pudiera ser, ante una tesitura médica o judicial, lleno de una negatividad, despechada, esquiva y al mando de mi subconsciente, y todo sea dicho, al que no he querido respetar nunca. Me engaña y me ha engañado en infinitud de ocasiones, asiduamente y es su forma de anular mi amígdala derecha, tal vez; para que mis emociones y recuerdos, me lleven a la pérdida de mi autoconciencia; no poder comprender o discernir sobre esos recuerdos cercanos y fundamentales en el día a día.
Me resulta curioso, el que no me queden ni prestaciones, ni nitidez de conciencia; y más aún e incluso, encarnecimientos inapropiados. Si soy; somos todos nosotros mismos los que nos ahogamos en nuestros propios pensamientos, sentimientos, deberes, quehaceres... con la propia pareja/s, las que nos indican el camino a seguir, estamos sí o sí, sometidos al cortex orbitofrontal. ¿Podríamos prescindir de ella/as? Es notorio y así lo indico en el propio título del artículo; somos trío cierto y por siempre, dado que nuestro pensamiento nos obliga a aplicar la ética (no siempre, ojo, solo en ciertos casos, ya cada vez mas raros y con determinadas personas), y tomar decisiones, buenas o malas, generalizadas.... en general, procesos mentales básicos o importantes, pero con ausencia de la propia conciencia mencionada. En la gran mayoría de los mamíferos el proceso es similar, pero sin conciencia, dada su pertenencia al ser humano. (como ej: «orientativo»).
Parece llamativo y así lo he experimentado en varias ocasiones, que aunque el mal humor me invada, en ese pesimismo, me he encontrado al mismo tiempo, con una cierta parte positiva, ya que presto mayor atención a los detalles, objetos, personas, actos, sin lenguaje verbal, y ya me hastío de mi posado subconsciente, y es en muchas ocasiones, situaciones de aburrimiento en el ver a menudo las cosas banales que mis «parejas» me aúnan en la esceptividad y me hacen prescindir de opiniones expertas, como un pasado ya estudiado y sacando al fin, conclusiones propias, erradas o ciertas; son mis parejas la que me dirigen y mandan. El prejuzgar lo posible de lo tendencioso, como indica la palabra, sería como abdicar de mis inseparables, ¿y quien soy, para no querer saber nada de ellas? No me queda más remedio que intentar ser el lobo estepario del gran H. Hess, al tener problemas con tantas bocas, que me dicen, indican o me limitan, pero esta dinámica no es siempre la misma, tal vez sea cierto que mi otro yo dicho, es el indicativo de la escritura, estudio... el que lee,sea; pero cuando esta dinámica choca con mi memoria, le da infinitas vueltas hasta su resolución. Mis compañeras me dirigen con frecuencia, hacia el seguir en mis ocupaciones cotidianas (derecha cierta y la de la izquierda cuando la intuyo, baja y me pego una parrafada, sin poder hacer frente a las temidas amenazas cotidianas). Es el caso de poner mi memoria al servicio de ambas, surgen los celos y lo noto en mi maquinaria interna.
Dice Daniel Goleman, en su auto-debate; que el hemisferio derecho es el bueno y el izquierdo, malo; tengo mis dudas, sin rebatir a un gran genio, el caso es que los secuestros de una o de otra, duran segundos, minutos, horas o semanas, por tanto, convivo con ambas. Utilizar la zona derecha, siempre será más positivo que la contraria, ya que esta tiene más terminaciones nerviosas y conexiones siempre, con la compañera (amigdala) dicha, las emociones, detentor de peligros, rapidez... pero no de conciencia como tal. Queda por tanto, que mis parejas, son un trío, han de serlo, dado que mi pareja izquierda a fuer de necesitarla siempre, me ayuda a que mi yo funcione siempre, sin la carestía posible de alguna afasia lectiva. La intensificación neuronal, siempre nos predispone a elegir entre una u otra, pero es bien cierto, que en las ocasiones, momentos e instantes diarios, necesito, necesitamos ambas parejas. Si mi «pareja» izquierda necesita 2/4 y me referencio a la relación dicha, pensamientos, autoconciencia y autogestión, el resto establecido en el trio, tiene la ventaja, o desventaja de equivocarse con frecuencia en cuanto a las informaciones del ojo, oído... con lo cual, cada cual, ejercita su función de unión totalitaria y su buena diversidad biológica. Mi deseo como el de muchos, es ser feliz ya que como digo es un deseo, y como tal, consigue vencer el miedo, aún sin conocerlo.