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JOSÉ MARÍA PRIETO SERRA escritor Y EXPERTO EN máRkETING Y COmuNicacIÓN
León

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N o es quejarse por vicio, no es quejarse en plan pataleta, no es quejarse para llamar la atención. Es, de una vez por todas, poner el dedo en la llaga para ver si nos ponemos colorados. Es una auténtica vergüenza el exagerado nivel de corrupción de los políticos españoles, sean del color que sean. Salvando excepciones que, naturalmente las hay. Y a este paso vamos a tener que presumir de esas excepciones cada día. Es un agobio la corrupción que nos rodea.

Estas cosas, de vez en cuando aparecen ante nosotros en plan sorpresa. Es el caso de Raúl Morodo, ex embajador de España en Venezuela, llevado allí por el gobierno de Zapatero, precisamente el mediador actual ante Maduro. Qué cosas nos ofrece la vida de vez en cuando. Pues resulta que, lo que conocemos hasta ahora, -seguro que habrá mucho mas- es que el tal Morodo, conjuntamente con su hijo, pusieron en marcha, en plan ingeniería financiera, una serie de acciones que tienen como resultado final lo que el pueblo soberano llama con toda razón, «forrarse». Parece, según lo publicado que está por medio conocido como país que últimamente está envuelto en esos menesteres como es Panamá.

Yo me pregunto, desde mi ignorancia, donde coño aprenden esos cara duras a hacer ese tipo de trampas financieras que les reportan tales cantidades de dinero. Se conoce que tras graduarse en sus respectivas carreras, no han perdido ni un minuto para conseguir el master que les da opción de moverse en esas aguas tan peligrosas pero tan productivas.

Este Raúl Morodo que, con toda seguridad presumía de socialista y de la honradez de ese partido, ha hecho un flaco favor a su organización política. Queda demostrado que para él, era mucho más importante enriquecerse que conseguir objetivos sociales de los que tanto presume su partido. Ahora, naturalmente vendrán, si no han venido ya, las explicaciones de que esto no es verdad y de que no es lo que parece.

¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza a esta gentuza que, con tal de ellos conseguir sus propios beneficios, no les importa que su partidos se llenen de la basura que provoca sus acciones?. ¿Y un señor así es diplomático? ¿Y un señor asó es capaz de reírse de los ciudadanos a los que representa y de su país, en definitiva, repito, con le único objetivo de enriquecerse.

Es altísimo el precio que tiene que pagar nuestro país por llevar a las conciencias de los países cercanos a nosotros y a los lejanos también, de que España está intentando consolidar la democracia que nos hemos dado a nosotros mismos, ejemplo valorado antaño, y que ahora nos estamos cubriendo de estiércol debido a acciones como la del Sr. Morodo y su queridísimo hijo. Reitero que ellos negarán todo, dirán que es falso y que la Justicia les dará la razón. Es el cuento de nunca acabar.

En todo caso, a veces pienso si no estaremos tocados, como país, y por tanto sus habitantes, por algún fenómeno, desgraciadamente desconocido, cuyo empeño es que nuestras cosas estén salgan cada vez peor. Que nuestros políticos, con las debidas excepciones den un escandalo hoy y otro mañana, generalmente relacionados con la corrupción. El ciudadano de calle, el que tan necesario es para esos políticos a la hora de votar, está llegando al límite, al límite de su paciencia y de ver que las cosas no solamente no se arreglan. Es que van a peor. Y ese lastre ya pesa demasiado y va a ser insoportable. Todo este tema hay que arreglarlo antes de que sea demasiado tarde. El lobo no viene nunca hasta que un día bien y entonces ya no hay remedio.

Somos testigos, yo diría que mudos o casi, de lo que vemos que ocurre en el mundo político. Jiji, jaja, pero nadie hace nada para enderezar la situación. Los espabilados lo saben y siguen erre que erre. Pero repito, el ciudadano está al límite y eso no es bueno para nadie. Las lamentaciones vendrán con seguridad cuando la cuerda se tense tanto que se pueda romper. Y en el caso de Morodo e hijo se ha puesto más porquería donde ya casi no cabe más.

¿Habrá alguien que ponga freno a esta locura y las gentes puedan reconocer a sus políticos como profesionales que miran por el bien de sus conciudadanos?

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Es que, de seguir asi……