Compromiso de futuro, de cambio y de estabilidad
Las tres palabras sobre las que se asienta el pacto de gobierno de la Junta suponen un compromiso de primer nivel que debe marcar la exigencia de la sociedad hacia la necesidad de que el reformismo eficaz devuelva el pulso a Castilla y León. Problemas como la despoblación, las limitaciones presupuestarias por la infrafinanciación autonómica o la carencia de infraestructuras y de competitividad respecto a otros territorios han agravado de manera peligrosa los conflictos que desequilibraron España durante la reciente crisis. En la Comunidad resulta imprescindible cambiar las tendencias para impulsar una revitalización para encarar mejor el futuro y, para ello, resulta fundamental el que exista un gobierno dotado de estabilidad.
El pacto PP y Ciudadanos debería apostar por ese reformismo que tantos beneficios ha facilitado a España a lo largo de su historia. Los momentos en los que ha dado pasos adelante, como en el Transición, han sido cuando se ha facilitado el protagonismo a personas con ideas diferentes pero con un interés común en mirar hacia adelante olvidándose del camino de hacer batalla política de todo y a todas las horas. La falta de sintonía que es conocida desde el primer momento entre el futuro presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco (PP), y su futuro vicepresidente Francisco Igea (Ciudadanos) puede y debe convertirse en un pulso permanente para que cada uno defienda aquello que considere prioritario porque el debate de distintos puntos de vista, siempre que estén centrados en la búsqueda del bien de la sociedad, es el mejor camino para el éxito de un gobierno en Democracia.