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JOSÉ MARÍA PRIETO SERRA escritor Y EXPERTO EN máRkETING Y cOmuNicación
León

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S e ha terminado el no presumir de los nuestros, de nuestros compatriotas. Y me viene a la cabeza, un hombre que presume de haber ganado mucho dinero en su carrera profesional, que presume de pagar muchos impuestos, porque ha ganado mucho dinero y que presume de dedicarse a la política para sufrir y ganar menos. Así de sencillo y así de difícil. Queremos, como compatriotas suyos, presumir de él.

Marcos de Quinto, solo con su talento y su buen trabajo ha desarrollado su carrera en la multinacional Coca Cola, donde llegó a ser vicepresidente mundial de la marca. Con un par. Una vez trabajados nada menos que 37 años en la misma compañía, decide retirarse, volver a su país y meterse un poco en política para ayudar que España alcance el puesto que merece. No es un político al uso. Recuerda mucho al profesional americano que, después de desarrollar una exitosa carrera en la empresa quiere aplicar sus conocimientos en la política con el objetivo que sus compatriotas vivan mejor. Parece un capítulo de un manual de cómo llegar al éxito con su talento, pero, afortunadamente es una realidad. Una feliz realidad.

Pues este señor es español. Un español que hizo de su vida profesional un paquete de entusiasmo, dedicación, ilusión y pasión por su trabajo. Y su trabajo le recompensó. Llegó a lo más alto con esa sencillez que suelen tener los grandes que siguen defendiendo que la dedicación y el entusiasmo son armas invencibles, que no fallan, en la consecución de los objetivos que se desean.

Marcos de Quinto, numero dos por Ciudadanos en la lista de Madrid, hará, pienso, en la política, lo que ha hecho en la empresa. Darlo todo, empujar, y, con su partido intentar conseguir ese bienestar que é quiere para sus compatriotas. ¿Quien ha dicho que no se puede conseguir? No tengo el gusto de conocerle, pero desde fuera se nota esa fuerza interior que puesta al servicio de grandes ideas, será una palanca para obtener éxitos.

¡Qué diferencia de actitud de este hombre, de este político, con lo que le rodea! No se cansa de declarar que él llega a la política para sufrir, para hincar el hombro, para servir, y para lograr bienestar. La experiencia vivida en nuestro país en los últimos años, no nos presenta muchos políticos así. Se podrían contar, como diría el admirado e inolvidable Luis Sánchez Polack, con los dedos de una oreja. Y esa es la situación.

Merece suerte este hombre que, pudiendo elegir un tipo de vida tranquilo, después de sus años de trabajo, ha preferido adentrarse en un mundo que si tiene alguna imagen, no es muy presentable. Pero él decide emplearse a fondo con lo que tiene en mente y merece nuestro respeto. Respeto y admiración. Y, como ya he mencionado, nos gusta presumir de él. En eso, ya ha ganado a sus adversarios. ¿Quién entra en política, costándole dinero y no intentando aumentar su patrimonio? Alguno habrá, hombre. Pero verá usted como aparecerá moscones que se dediquen a poner en duda, desde los motivos de este hombre para estar en política hasta su forma de persuadir del programa de su partido. Ya saben, nos gusta criticar aunque no haya motivo. Un político español ya desaparecido esgrimía siempre «calumnia que algo queda». Así estamos todavía. Por eso la aparición de Marcos de Quinto y todo lo que representa es una buenísima noticia para la política española, más allá de comulgar o no con sus ideas. Eso es otro cantar y el ciudadano sabrá elegir sobre las alternativas que se presenten. Pero, repito es otro cantar. No conviene mezclar churras con merinas. No es aconsejable.

Ojalá este primer caso, iniciado por Marcos de Quinto, sea la semilla que prenda en otros talentos españoles, que los hay, par que vuelquen su experiencia empresarial o intelectual en el mundo de la política. Sería bueno para ka política misma, para nuestro país y para el resto de políticos que conocerían una nueva y fresca forma de desarrollar temas políticos con influencia de otras disciplinas. Siempre se saldrá ganando.

Y un último apunte; Marcos de Quinto llega a la política confesando con humildad que él «es nuevo en esto». No pretende aparecer como el salvador que será recibido con todo tipo de felicitaciones y oropeles. No. El entra en la política como uno más a poner todo su esfuerzo para intentar convencer a sus conciudadanos del buen camino que les presenta.

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Ojalá entre con el pie derecho y encienda la chispa… en su nueva dedicación. Lo ?merecería