EDITORIAL | Vocación o mirada al futuro a la hora de elegir carrera
La mayor parte de los jóvenes que comienzan andadura en la universidad lo hacen guiados por la que consideran su vocación, sin tener en cuenta a menudo las posibilidades de conseguir un empleo en el futuro. Su elección no siempre coincide con las exigencias del mercado laboral. El último informe sobre los grados con mayor empleabilidad del sistema universitario pone en evidencia varias realidades sobre las que se ha venido advirtiendo en los últimos años: se necesitan muchos más especialistas de las ramas tecnológicas, mientras hay otras profesiones que o bien están saturadas o abocadas a demandar cada vez menos puestos de trabajo. De las carreras que se imparten en el Campus de Vegazana algunas de las preferidas por los alumnos coinciden con las más demandadas por el mercado laboral: ciencias de la salud e ingenierías. En el lado contrario se sitúan las ciencias sociales y las humanidades (lengua, historia, derecho,...).
Hasta ahí pocas sorpresas. Como no rompe tampoco los esquemas el reparto por sexos de los grados que más empleo generan: femenino en enfermería y masculino en ingenierías.
Llama la atención, pese a las campañas de concienciación que vienen desarrollándose en los últimos tiempos, la resistencia al cambio de estas tendencias. Los mejores empleos del futuro (los más numerosos y los mejor pagados) serán tecnológicos. Sin embargo, la formación en estos campos sigue estando lejos de las preferencias de la mayoría de los alumnos. Mucho más en el caso de las mujeres, aferradas a los empleos ‘de carácter social’. Una realidad que abrirá aún más la brecha laboral y salarial del futuro, y contra la que hay que seguir luchando. Es necesario y es urgente.