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León

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Compañerismo siempre sin límite

D espués de catorce años, sus compañeros de trabajo y de sindicato siguen recordándolo con una comida de fraternidad. Todos querríamos para nosotros que fuéramos recordados de esa forma, es imposible, solo las personas que dejan huella, son agasajadas y recordadas, el resto pasarán al olvido al amparo de los dioses que eligieran a bien custodiar su alma. Este tipo de personas, son especialmente únicas, muy pocas logran mantener el recuerdo tantos años en la memoria de sus compañeros, amigos y familiares. Es cierto que, fueron otros tiempos, otro tipo de trabajo, un trabajo duro, penoso, peligroso e insalubre, donde el compañerismo tenía un principio y cómo vemos un final marcado en la solidaridad, la camaradería y el afecto sin límite. No es sencillo para otros que no fueran mineros el comprender ese arraigo, esa complicidad que se ve acentuada cuando te encuentras con esos compañeros que no veías desde hace años. No importa el nombre de la persona recordada, tampoco el de sus compañeros, muchos de ellos grandes dirigentes sindicales, buenos trabajadores y mejores personas; que por supuesto todos sabemos el aprecio que le tenían a la persona que le rinden ese cariñoso recuerdo todos los años. No es mi pretensión poner en la palestra nombre a ninguno de ellos, ellos saben y es suficiente. Solo ensalzar este tipo actos que refuerzan mi teoría de que los mineros son de otra casta, amigos, fieles y leales a unos principios labrados a base de muchos años de acompañarse mutuamente dentro de las entrañas de la tierra, donde sin colaboración, solidaridad y responsabilidad de los demás, sería imposible de sobrellevar por inseguridad y temeridad. Camarero: ¡va por ti!

JOSÉ VIÑAS GARCÍA

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