Comienza la fiesta
SEIS y cuarto de la tarde: León era un caos de direcciones prohibidas, improvisación y desplantes. Casi tardé media hora en cubrir el trayecto entre las plazas de Santo Domingo y Las Cortes. La culpa la cargaron en la chepa de las fiestas de San Juan y San Pedro 2002, que ayer estrenaron programa. Unas fiestas que ya huelen a aceite requemada en Papalaguinda, donde se abrió la feria de la tapa, y a sangre y arena, con los desfiles de una charanga que interpreta los pasodobles de Julio Romero de Torres y España Cañí. Hoy se celebra la primera corrida de toros, con los diestros Finito de Córdoba, Eugenio de Mora y el chico que creció en Cistierna y se hizo maestro en Salamanca, Javier Castaño. La empresa sigue clasificando las entradas, además de barrera y contrabarrera, entre sol y sombra. Y se entiende mal, cuando ha costado una millonada cubrirla con ese paraguas de metal y fibra de vidrio. León salía de una huelga general, como el resto del país, y con la misma desgracia intoxicadora. Hay que tener morro para filtrar a los periódicos que sólo asistieron a la manifestación final unas 2.500 personas. O la Policía Local padece conjuntivitis colectiva y su jefe miopía, o de lo contrario hay que relevar a todos por sectarios. Ni el jefe ni los números policiales del municipio están al servicio de los intereses de quienes gobiernan, sino de todos los ciudadanos. Esto es: de la verdad. Y en esta ocasión mintieron como bellacos. Quizá con menos hipocresía que el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, quien adelantó a las ocho de la mañana que no había huelga general en España. Este portavoz, periodista de profesión, debe ganar el pan en otro oficio. No está al servicio de la verdad. Se ha convertido en un hechicero de la información. Mientras acudía a sentarme frente al ordenador, con paciencia franciscana por los atascos, subían calle arriba mujeres y niños lamiendo helados. Poco después, el trayecto se convirtió en un paseo de cintas y de confettis. Y Manolo Cadenas, míster del Ademar, voceó desde la balconada municipal toda la felicidad. Una felicidad de verano -comenzó ayer, con 15 horas de luminosidad solar- que rompió Eta casi a 800 kms: en Fuengirola y en Marbella. Los hijos de la ira volvieron al sótano del que no han salido nunca: al terror, con conches bomba. No hubo muertos, pero sí heridos. Y, sobre todo, inquietud trasladada a los jefes de Estado y de Gobierno que buscan en Sevilla acuerdos esenciales. Aquí, en León, todo se mueve a ras de suelo. No se busca solucionar el problema de la inmigración, sino elegir a los 55 integrantes de impositores en la asamblea general de Caja España, a la que se han presentado seis listados. Lo que sea que suene, máxime tras quedar en silencio el disquete con información de privilegio. Antes tendrán que madrugar para presenciar el España/Corea, con tiquet para las semifinales del Mundial. Es atípico: un partido de fútbol se presencia con café, copa y puro. El de hoy nos obligan a verlo -8,30 horas, Antena 3 TV- con café y churros.