Publicado por
León

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SI de algo hay que alegrarnos por lo que está pasando con Marruecos es porque de una vez y por todas se está derrumbando todo el andamiaje de palabras hueras y tópicos raídos sobre nuestras «amistosas» relaciones. Con lo que está cayéndonos es de esperar que ya no tenga nuestro rey que andar llamando «hermano» a Mohamed VI ni nuestro Gobierno proclamando que nos hemos querido siempre y que todo son mieles en el trato. El Reino de Marruecos lleva años abofeteándonos de manera sistemática y nosotros haciendo como que son caricias. Está reciente el asunto de la pesca y todavía más su intento de colocar en perjuicio claro de los españoles y con trato preferencial a los suyos -y eso que somos parte de la Unión Europea y ellos no- sus frutas y hortalizas. Unamos a eso la protección, amparo y cobijo a las redes mafiosas de emigración y narcotráfico y la retirada unilateral del embajador hace ya medio año que ahora ha sido completado por la ocupación militar del peñasco de Perejil, frente a Ceuta y tenemos el retrato de como se las gasta el presunto amigo. Por lo menos ahora ya lo tenemos claro y será de esperar que incluso en el PSOE entenderán que no estamos ante un asunto baladí sino uno de Estado y se guardarán ya de fintas ridículas y hasta desleales. No espero que Felipe González, máximo valedor de Mohamed VI al que aclamó como democratizador máximo del magreb en un artículo en El País, se caiga del burro pero al menos se mantendra callado. Porque, aún entendiendo que Marruecos también tiene razones, ya es hora de hacer valer las nuestras,y que cuando por la fuerza se nos quieren imponer las ajenas, es momento de recurrir nosotros a la firmeza y al respuesta contundente. Que no quiere decir que sea militar. Porque no debe hacer falta. Ha de sobrar con la posible respuesta económica que la UE y España han de dar.

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