el mirador
Primer asalto
ESPAÑA ha tomado una decisión acertada, incluso debería de haberlo hecho antes. La ocupación del islote Perejil por parte de Marruecos ha sido una operación de propagandada interna y externa, con la que el régimen intenta disimular el fracaso de las expectativas de cambio que había generado la llegada del nuevo rey. Pero hay otro problema de fondo: el Sáhara. Rabat lleva reclamando desde 1956 las plazas de Ceuta y Melilla y los peñotes bajo soberania española, pero el problema al que se enfrenta a corto plazo, exactamente a finales de este mes, es que de nuevo en Naciones Unidas se hablará,y posiblemente se adoptará una decisión, sobre el futuro del Sáhara,un territorio que Marruecos se quiere anexionar. Las tesis de Marruecos sobre el futuro del Sáhara han encontrado eco en el informe Baker elaborado para Naciones Unidas, y para nadie es un secreto que Washintong apoya las revindicaiones de Rabat, y que Francia también respalda estas revindicaciones. Pero en el Consejo de Seguridad tanto Rusia como China defienden la celebración de un referendum, posición que también avala España. España tiene un compromiso histórico y moral con la antigua ex colonia que le obliga a tener en cuenta los deseos e intereses de los saharauis. Cabría preguntarse por qué teme Marruecos un referendum habida cuenta que ha invertido millones de dirhams en la zona además de haber desplazado allí a población marroquí. Pero aun así en Rabat no deben estar seguros del resultado del referendum. Presionando en el Norte -la ocupación de isla Perejil- intentan desviar la atención sobre lo que ahora más les preocupa: el problema del Sur. Pero eso era hasta ayer. Ahora con el desalojo por parte de España de los ocupantes marroquís, se abre una etapa de incertidumbre. Conociendo como se las suele gastar el régimen de Rabat, como mínimo habría que estar atentos a Ceuta y Melilla y no bajar la guardia. Ahora es la hora de la política y de la diplomacia, de tender puentes con Rabat.