La capa
LA ONU calcula, así por encima, que harán falta 600 millones de dólares para ayudar al llamado Tercer Mundo a salvar la capa de ozono. La ropa de los pobres siempre está llena de remiendos. Tampoco muestran un impecable atavío las naciones desarrolladas: quedan muy pocas apartadas orillas donde se respire mejor. Entre todos, nos estamos cargando el invento, ante la indiferencia del presunto creador del cielo y la tierra. La capa de ozono tiene agujeros, como la de los hidalgos pobres del siglo XVII, que se esparcían en ella minuciosas migas de pan, para simular que habían comido. Según algunos sombríos augurios, va a llegar un momento donde el aire, que decían que era de todos, escasee y la vida se haga imposible en este planeta menor de los arrabales cósmicos. De momento, los que intentan hacernos imposible la vida son los tenaces asesinos etarras. Su última victoria militar ha consistido en matar a una niña de seis años, hija de un guardia civil, que jugaba en su habitación de la casa cuartel. Angelitos al cielo, para tapar los boquetes de la capa de ozono. La banda terrorista ha asesinado ya a veinticuatro niños, desde el año 60 para acá. Otros muchos resultaron heridos y mutilados. No se sabe cuántos. Algún parlamentario de Batasuna dicen que lleva la cuenta exacta. Como siempre hay que hacerse ilusiones, ya que nadie nos las da hechas, habíamos hospedado la esperanza de que cesaran los crímenes. Éste nos ha matado esa esperanza. Cuatro meses y medio llevábamos sin ningún atentado mortal. Desde el asesinato en Orio de un concejal socialista de 69 años. Dos valerosos pistoleros le acribillaron cuando el hombre había salido a tomar un cafelito. A las personas de bien, tengan las ideas que tengan, no les gusta que maten niños. Algunas se preguntan en qué ha alterado la situación política el todavía reciente atentado terrorista de Santa Pola. Otros ya no nos preguntamos nada. Sospechamos que no hay solución mientras haya gente así, apestando la tierra, viviendo también y tan bien bajo la capa del mismo cielo.