Sobre el museo de Alija del Infantado Aún quedan más cadáveres Sobre el museo de Alija del Infantado Aún quedan más cadáveres
En la página 21 de nuestro querido Diario, Martín Martínez, que en Carta te escrito - El Museo Nolete, supongo que como una autoridad en el conocimiento de las musas de la cultura grecorromana, que parece eran amigas de hacer favores, no le parece nada bien que nos acordemos de las miserias pasadas; y no sólo eso, habla mucho de subvenciones y que un tan Nolete sueña con ellas. Hay un acuerdo con el Ayuntamiento de Alija y todavía no se ha cumplido. Como los animales mamíferos humanos, nos diferenciamos de otros también mamíferos, ovíparos, etc. en que parece que discernimos, es decir, los perros ladran igual en cualquier parte del mundo, y los humanos tenemos culturas diferentes que hacen grande a los seres humanos que no matan, imponen sus ideas a la fuerza, se gastan su dinero propio en tratar de aportar algo a la cultura de nuestros ancestros, a su ingenio, etc. con hechos que no se pueden ni cuestionar y conocimientos que el tal Martín con seguridad no posee, sólo me permito comunicarle aquello de «cree el ladrón que todos son de su condición». Observe que jamás las colecciones de auténtica cultura del pueblo que poseo, que su periódico en su momento consideró de las más importantes de la península ibérica, han sido adquiridas con dinero público. Es decir de todos los ciudadanos. Que jamás la finalidad por las que se encuentran en Alija del Infantado es con ánimo de lucro. Todo lo contrario. Y Martín Martínez, el jodido él, lo sabe. Sin embargo, lo oculta. Si Martín Martínez se refiere a un servidor, debería de haberlo aclarado bien. Seguro que sueña con un carguito público y que vive del dinero de todos. Otros rechazamos los cargos que están podridos y no aceptamos la vejación. Sobre el significado que para este sabio escritor tienen los aperos, útiles, etc. de Alija, sinceramente no hay ni que hablar. Benigno Eiriz López (León). Aún hay más fosas sin descubrir de los fusilados en la guerra civil. Días atrás, fue muy comentada en los medios de comunicación la noticia del descubrimiento de una fosa común, en las afueras del pueblo leonés de Piedrafita de Babia, con los restos de varios ciudadanos fusilados y enterrados durante nuestra guerra civil. Desgraciadamente, no se trata de un caso único. Hay muchos más. No lejos de Piedrafita de Babia, en la linde de los pueblos de Almagarinos y Brañuelas, también de León, yacen los cadáveres de varios vecinos del río (Carbajo y Fraga, de Almagarinos, Majín, de Espina de Tremor, y otros más de la zona), fusilados y enterrados por la misma causa. En ambos pueblos aún viven algunos viejos que sin duda pueden localizar el lugar exacto donde se encuentran, en el paraje denominado la Retuerta, en la cabecera del arroyo de Vallecuevo, a mano derecha subiendo del valle, dando vista a Brañuelas, no lejos de la entrada Este del túnel número uno de la línea de ferrocarril que va desde Madrid a La Coruña. Y, aunque no se trata de desenterrar otra vez la pesadilla de la guerra, creo, sin embargo, que los restos de estos paisanos nuestros -y su recuerdo- merecen igualmente descansar en paz y para siempre en el lugar que les corresponde: el cementerio, al lado de los suyos. Andrés Vázquez Pérez (Madrid). En la página 21 de nuestro querido Diario, Martín Martínez, que en Carta te escrito - El Museo Nolete, supongo que como una autoridad en el conocimiento de las musas de la cultura grecorromana, que parece eran amigas de hacer favores, no le parece nada bien que nos acordemos de las miserias pasadas; y no sólo eso, habla mucho de subvenciones y que un tan Nolete sueña con ellas. Hay un acuerdo con el Ayuntamiento de Alija y todavía no se ha cumplido. Como los animales mamíferos humanos, nos diferenciamos de otros también mamíferos, ovíparos, etc. en que parece que discernimos, es decir, los perros ladran igual en cualquier parte del mundo, y los humanos tenemos culturas diferentes que hacen grande a los seres humanos que no matan, imponen sus ideas a la fuerza, se gastan su dinero propio en tratar de aportar algo a la cultura de nuestros ancestros, a su ingenio, etc. con hechos que no se pueden ni cuestionar y conocimientos que el tal Martín con seguridad no posee, sólo me permito comunicarle aquello de «cree el ladrón que todos son de su condición». Observe que jamás las colecciones de auténtica cultura del pueblo que poseo, que su periódico en su momento consideró de las más importantes de la península ibérica, han sido adquiridas con dinero público. Es decir de todos los ciudadanos. Que jamás la finalidad por las que se encuentran en Alija del Infantado es con ánimo de lucro. Todo lo contrario. Y Martín Martínez, el jodido él, lo sabe. Sin embargo, lo oculta. Si Martín Martínez se refiere a un servidor, debería de haberlo aclarado bien. Seguro que sueña con un carguito público y que vive del dinero de todos. Otros rechazamos los cargos que están podridos y no aceptamos la vejación. Sobre el significado que para este sabio escritor tienen los aperos, útiles, etc. de Alija, sinceramente no hay ni que hablar. Benigno Eiriz López (León). Aún hay más fosas sin descubrir de los fusilados en la guerra civil. Días atrás, fue muy comentada en los medios de comunicación la noticia del descubrimiento de una fosa común, en las afueras del pueblo leonés de Piedrafita de Babia, con los restos de varios ciudadanos fusilados y enterrados durante nuestra guerra civil. Desgraciadamente, no se trata de un caso único. Hay muchos más. No lejos de Piedrafita de Babia, en la linde de los pueblos de Almagarinos y Brañuelas, también de León, yacen los cadáveres de varios vecinos del río (Carbajo y Fraga, de Almagarinos, Majín, de Espina de Tremor, y otros más de la zona), fusilados y enterrados por la misma causa. En ambos pueblos aún viven algunos viejos que sin duda pueden localizar el lugar exacto donde se encuentran, en el paraje denominado la Retuerta, en la cabecera del arroyo de Vallecuevo, a mano derecha subiendo del valle, dando vista a Brañuelas, no lejos de la entrada Este del túnel número uno de la línea de ferrocarril que va desde Madrid a La Coruña. Y, aunque no se trata de desenterrar otra vez la pesadilla de la guerra, creo, sin embargo, que los restos de estos paisanos nuestros -y su recuerdo- merecen igualmente descansar en paz y para siempre en el lugar que les corresponde: el cementerio, al lado de los suyos. Andrés Vázquez Pérez (Madrid).