AL DÍA
Desfachatez y deber A propósito de Amina
De un tiempo a esta parte, la administración pública carga con verdadera desfachatez sus responsabilidades en los ciudadanos. Hay muchas actuaciones oficiales que apoyan esta afirmación, pero es especialmente llamativo el pertinaz anuncio, reiterado frenéticamente por las televisiones en el que se afea el consumo de los pescados inmaduros, los famosos pezqueñines. ¿Por qué no cumple la administración con su deber, con lo que no dará ocasión al ciudadano de infringir la norma? No se sabe cuántas mujeres mueren a pedradas en virtud de la «sharia» o ley islámica y sus preceptos inhumanos, porque no todas han tenido la fortuna de encontrar un fotógrafo occidental que dote de rostro y nombre a la noticia de una sentencia de lapidación, como ocurrió hace poco con Safiya Husseini y ahora con Amina Lawal. La solidaridad internacional necesita, para movilizarse, de unos elementos visibles, audibles, tangibles, que muevan las conciencias por sus fibras más sentimentales.