AL TRASLUZ
Exilios
UNA gran exposición sobre el exilio republicano será inaugurada por el Rey, en los próximos días, en el madrileño Palacio de Cristal. No es el primer gesto de altura que tienen los monarcas hacia la República, pues en la primera visita institucional que hicieron a México pidieron ir a saludar a la viuda de Manuel Azaña. Y como nobleza obliga, exigió ser ella quien se desplazase hasta donde los reyes estuviesen. Fue una foto histórica que molestó a algunos republicanos cerriles, pero que ya anunciaba por dónde iba a ir el espíritu de nuestra joven democracia. Comisaría la exposición el ex ministro socialista Virgilio Zapatero, a través de la Fundación Pablo Iglesias. Por cierto, que entre la representación de artistas plásticos, podrá verse una obra de Vela Zanetti. Tras el silenciamiento del franquismo sobre el mundo del exilio, a no ser para demonizarlo, ha sido la propia izquierda la que ha guardado silencio, porque no hubo un exilio sino un conjunto de ellos., muchas veces antagónicos. Nada tiene que ver en lo ideológico un republicano, como Gordón Ordás, pongamos por caso, con Santiago Carrillo. Y dentro del propio socialismo hubo una dura batalla dialéctica entre Negrín y Prieto. Pero, por encima de las discrepancias estuvo la grandeza del pueblo exiliado, arrojado a la voracidad de la Historia en llamas. Urge un acto de justicia histórica con el exilio, políticos o pueblo llano, y creo que ha de hacerse desde postulados actuales, pues, en mi opinión, no podemos renunciar a lo que de positivo tiene el paso del tiempo, a su enseñanza. Ahora hay una corriente que reprocha a los izquierdistas que colaboraron en la transición el cambiar silencio por convivencia. Es un reproche cierto pero también injusto. Fueron generosos. Como lo están siendo ahora en el País Vasco los concejales populares y socialistas. Pero hoy, en efecto, con una democracia repleta de mártires del terrorismo, nada justifica el silencio sobre aquel exilio. Por eso, esta exposición es tan necesaria.