Diario de León
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León

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COJAN papel y lápiz y anoten, por favor: hoy, 6 de octubre de 2002, domingo 27º del Tiempo Ordinario, es la festividad de los santos Bruno, Balduino, Probo, Renato, Román, Apolinar, María Francisca de las 5 llagas, Godofredo, Alberta, Emilio y Saturnino, y de los beatos Diego Luis de S. Vitores y María Ana Mogas. ¿Los han anotado? Pues ahora utilicen la goma de borrar. Pásenla por todos los renglones anteriores. A partir de hoy, 6 de octubre, sólo habrá un santo en esa hoja del calendario: san Josemaría. Naturalmente, san Josemaría, todo junto, sólo con acento final, Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y con legiones de seguidores en todo el mundo. Yo tengo una grave dificultad de adaptación: no soy capaz de pronunciar, pero sí de escribir, lo de san Josemaría, tal vez porque no he conocido los infiernos para amar en plenitud el cielo. El cielo no sería nada sin el infierno, igual que una torre no se concibe sin proyectar su sombra o una playa sin mar. No soy del Opus. Ni siquiera un buen practicante católico, aunque ante cualquier achaque diga, como en una jaculatoria: «¡Ay, Dios mío!». Pero la santificación de Josemaría Escrivá de Balaguer es noticia. Y de relumbrón. Ya fue polémica su beatificación, allá por mayo del año mágico de las Olimpiadas en Barcelona y la Expo Universal en Sevilla. Se concretó el poder de la organización, no sólo dentro, sino también fuera de la Iglesa. La Obra fundada por Escrivá reclutó a hombres y mujeres, de talento y dinero, para elevarlos hacia Dios sin renunciar al poder e influencia en la tierra. Hoy son legión en el mundo: no menos, dicen, de 80 millones, con especial y amplísimo capítulo en España, patria del fundador. El Opus ha tenido en nuestro país todo o casi todo el poder. Con Franco y después de Franco. Con Franco influía a través del presidente del Gobierno, Carrero Blanco, y con los ministros tecnócratas, el llamado clan de los Lópeces. Fraga y Fernando Suárez saben de eso la intemerata. Tras un periodo de contención socialista, la Obra ha vuelto a revitalizarse. Hoy está presente en el Consejo de Ministros, en el aparato del Estado, en organizaciones empresariales, en universidades, periódicos, televisiones, en la banca, en el ejército, en casi todos los centros capitales de decisión. Su santificación es, en sí misma, un alarde de ese poder. Item más: la ceremonia será ofrecida en directo por La 2 de TVE. El Opus ha tirado la casa por la ventana, gastántose más de medio millón de euros en la celebración. Es su gran fiesta. De León también ha acudido a Roma una nutrida representación. No viene al caso dar nombres. Cada cual puede hacer de su capa un sayo. La santificación de Josemaría Escrivá de Balaguer, salvo para su ejército de fieles, no deja de ser otra canonización más. Juan Pablo II ya lleva más entronizaciones durante su papado que el resto en la historia de la Iglesia. Para el Opus, sin embargo, este 6 de octubre, domingo 27º del Tiempo Ordinario será único: san Josemaría. Ya tienen a quién rezar y a quien pedir. Y si no se lo concede, será que no convendrá.

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