Diario de León

Estos obispos son la monda Algo sobre el Opus Dei Estos obispos son la monda Algo sobre el Opus Dei

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Hace algunos días se pudo comprobar que los dirigentes de la cúpula eclesial tienen un sentido del humor mórbido. Hago alusión a un artículo en el que se habló de varios temas espinosos, dos de los cuales son, bajo mi punto de vista, jocosísimos. Resulta que la Santa Madre Iglesia considera que las hostias son sagradas. Tanto las que reparten los curas a los feligreses, como las que reparten dichos feligreses a sus cónyuges respectivos. Efectivamente, recientemente los obispos afirmaron que los malos tratos en el ámbito doméstico no son motivo para declarar nulo un matrimonio. Y el argumento es que «se trata de un hecho sobrevenido y ulterior al sacramento». Es decir, en lenguaje comprensible, que como el individuo en cuestión no era maltratador antes de casarse pues... nada pueden hacer los «hombres del altísimo» al respecto. ¡Pues vaya! O sea que legalmente son reprobables y condenables, pero no lo son a nivel religioso. Curioso... Pero no menos curiosas son las palabras del secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan José Asenjo cuando departió sobre Batasuna... Anunció que, en breve, los obispos «reflexionarán» sobre el terrorismo... Resulta paradójico que nunca antes la iglesia ha hablado tanto del terrorismo como desde la ilegalización de este «partido» político, por llamarlo de alguna manera. Hace años que todos condenamos a ETA y su entorno. Sin embargo curas, obispos y demás han estado extrañamente taciturnos, en su mayoría, durante todos estos años. Sin hablar de los muchos prelados que apoyaron solapadamente -y a veces de forma tácita- a estos maleantes. Pues ahora, van a «meditar» sobre esto. Mire usted -como diría Chema-, si yo le digo a mi señora que voy a pintar un cuarto de mi casa, es que voy a hacerlo, voy a ponerme manos a la obra. Pero, como se me ocurra decir que voy a meditar sobre el estado lamentable de dicha habitación, tengan por seguro, queridos amigos, que mi estado de desidia, durante ese día será considerable. Jesús González Duque (Armunia). Muchas cosas -mentiras y calumnias algunas- se han dicho estos días sobre el Opus Dei con ocasión de la canonización de su fundador Jose María Escrivá. Conozco bien y desde hace muchos años esta obra de catequesis de la Iglesia Católica, cuya peculiaridad consiste en recordar y ayudar a ser cristianos desde cualquier trabajo o actividad honesta en que se desarrolla la vida de cada uno. Y tengo que decir rotundamente que no hay más que eso: cosa religiosa. Las críticas menos serias suelen hablar de secretismo y de poderes de la institución cuando lo que busca es lo contrario, o sea, la divulgación de la doctrina cristiana para la santificación cristiana, lo cual nada tiene que ver con poderes políticos, económicos, etcétera, ni con otras doctrinas, morales, escuelas, filosofías que propia iglesia. Si no, mirar y ver correctamente y sin prejuicios. Tiene cierta lógica fijarse en los miembros del Opus Dei que ocupan cargos públicos muy visibles, pero no es serio desconocer en la crítica que hay otros -y son mayoría además-, pues sería algo así como contemplar, por ejemplo, la gente que va a misa -o al fútbol- los domingos y fijarse sólo en el alcalde o en el presidente de un partido político, si es que van; sería cotilleo barato pues ¿por qué no van a ir a misa -o al fútbol- el alcalde o el presidente? De Jose María Escrivá de Balaguer la Iglesia lo está diciendo todo sencilla y solemnemente. Adelaida V. (León). Hace algunos días se pudo comprobar que los dirigentes de la cúpula eclesial tienen un sentido del humor mórbido. Hago alusión a un artículo en el que se habló de varios temas espinosos, dos de los cuales son, bajo mi punto de vista, jocosísimos. Resulta que la Santa Madre Iglesia considera que las hostias son sagradas. Tanto las que reparten los curas a los feligreses, como las que reparten dichos feligreses a sus cónyuges respectivos. Efectivamente, recientemente los obispos afirmaron que los malos tratos en el ámbito doméstico no son motivo para declarar nulo un matrimonio. Y el argumento es que «se trata de un hecho sobrevenido y ulterior al sacramento». Es decir, en lenguaje comprensible, que como el individuo en cuestión no era maltratador antes de casarse pues... nada pueden hacer los «hombres del altísimo» al respecto. ¡Pues vaya! O sea que legalmente son reprobables y condenables, pero no lo son a nivel religioso. Curioso... Pero no menos curiosas son las palabras del secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan José Asenjo cuando departió sobre Batasuna... Anunció que, en breve, los obispos «reflexionarán» sobre el terrorismo... Resulta paradójico que nunca antes la iglesia ha hablado tanto del terrorismo como desde la ilegalización de este «partido» político, por llamarlo de alguna manera. Hace años que todos condenamos a ETA y su entorno. Sin embargo curas, obispos y demás han estado extrañamente taciturnos, en su mayoría, durante todos estos años. Sin hablar de los muchos prelados que apoyaron solapadamente -y a veces de forma tácita- a estos maleantes. Pues ahora, van a «meditar» sobre esto. Mire usted -como diría Chema-, si yo le digo a mi señora que voy a pintar un cuarto de mi casa, es que voy a hacerlo, voy a ponerme manos a la obra. Pero, como se me ocurra decir que voy a meditar sobre el estado lamentable de dicha habitación, tengan por seguro, queridos amigos, que mi estado de desidia, durante ese día será considerable. Jesús González Duque (Armunia). Muchas cosas -mentiras y calumnias algunas- se han dicho estos días sobre el Opus Dei con ocasión de la canonización de su fundador Jose María Escrivá. Conozco bien y desde hace muchos años esta obra de catequesis de la Iglesia Católica, cuya peculiaridad consiste en recordar y ayudar a ser cristianos desde cualquier trabajo o actividad honesta en que se desarrolla la vida de cada uno. Y tengo que decir rotundamente que no hay más que eso: cosa religiosa. Las críticas menos serias suelen hablar de secretismo y de poderes de la institución cuando lo que busca es lo contrario, o sea, la divulgación de la doctrina cristiana para la santificación cristiana, lo cual nada tiene que ver con poderes políticos, económicos, etcétera, ni con otras doctrinas, morales, escuelas, filosofías que propia iglesia. Si no, mirar y ver correctamente y sin prejuicios. Tiene cierta lógica fijarse en los miembros del Opus Dei que ocupan cargos públicos muy visibles, pero no es serio desconocer en la crítica que hay otros -y son mayoría además-, pues sería algo así como contemplar, por ejemplo, la gente que va a misa -o al fútbol- los domingos y fijarse sólo en el alcalde o en el presidente de un partido político, si es que van; sería cotilleo barato pues ¿por qué no van a ir a misa -o al fútbol- el alcalde o el presidente? De Jose María Escrivá de Balaguer la Iglesia lo está diciendo todo sencilla y solemnemente. Adelaida V. (León).

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