España y la UE ante los nuevos retos
Vivimos tiempos convulsos, complejos, cambiantes y debemos enfrentarnos a ellos. El resultado de las elecciones madrileñas es una prueba más de que la política debe ser útil al ciudadano previa explicación de los programas de forma clara y sin ambigüedades.
Ante una campaña tabernaria, con eslóganes vacíos, la palabra «libertad» se reduce según las derechas a las cañas, no encontrarte con tu ex o cosas parecidas. Los progresistas debemos redoblar esfuerzos para explicar que se trata de una conquista de la izquierda, un concepto muy amplio que en tiempos de pandemia queda limitado por el derecho a la vida, un concepto que incluye la libertad de movimientos construido sobre el estado del bienestar con creación de empleo, salarios justos, impuestos progresivos, igualdad de oportunidades o servicios públicos decentes. De lo contrario, el mensaje fácil del populismo será el ganador, como así ha sido, calando antes que los razonamientos. Cuando lleguen estos, será tarde.
El presidente norteamericano, por su experiencia en política (toda su vida), aplaudido por destacados republicanos, nos está indicando al resto del planeta, especialmente a la Unión Europea, el método de actuación y de adaptación ante los nuevos tiempos. Para ello cuenta por primera vez con dos mujeres en los primeros puestos, Pelosi y Harris, de trayectoria impecable y convencidas de ese gran reto.
Huyamos de quien promete bajar los impuestos. Son medidas populistas que la mayoría puede desear pero que solo benefician a la élite, a la casta. No olvidemos que la presión fiscal en la zona euro es del 46% y en España solo es el 39%
Ha fijado tres objetivos: la inmigración, la reforma fiscal y la liberalización de las patentes de vacunas. Los tres afectan a todo el mundo e invita a los demás países, también a España, a seguirlos. Todos deben ser abordados por occidente cuanto antes.
En primer lugar, la inmigración. Mientras en la UE no se tiene clara la ruta a seguir y se considera un problema de fronteras sureñas, los EE UU han optado por regularizarlo, admitiendo la unificación de familias y valorando positivamente este fenómeno tan enriquecedor como antiguo en el mundo. Los desplazamientos por razones de subsistencia lo practicaron los primeros homínidos desde África.
Respecto a la reforma fiscal, en España se está estudiando y dirigiendo propuestas a la UE. Por su parte, Biden, quiere hacer una redefinición del papel que corresponde al Estado dentro de un importante proyecto de expansión, el mayor desde el New Deal de Roosevelt. Su lema: «que contribuya más quien mayor renta tenga», un principio básico e idóneo para aplicar en estos momentos de crisis, que movilizará gran cantidad de dinero público a través de distintas acciones. Además, añade una tasa a las multinacionales que obtienen grandes ingresos pero que apenas contribuyen a las cargas. Hasta el FMI pide impuestos de solidaridad dirigidos a corregir la desigualdad social que tanto ha aumentado desde la llegada del covid.
El papel del Estado, de lo público, se potenciará en la misma línea seguida por el Gobierno Sánchez. Al revés de la política ultraliberal que se seguirá aplicando en la Comunidad de Madrid, apoyada en la cosecha de votos y la ayuda de la extrema derecha. Huyamos de quien promete bajar los impuestos. Son medidas populistas que la mayoría puede desear pero que solo benefician a la élite, a la casta. No olvidemos que la presión fiscal en la zona euro es del 46% y en España solo es el 39%.
Por último, el asunto de las vacunas. Se ha hablado mucho en la UE, hasta ahora en voz baja, sobre la liberalización de patentes. Ante el anuncio exigente y solidario de Biden, Europa se plantea en serio exigir a la OMC con mediación de la OMS, que al menos de modo excepcional para esta pandemia, se liberalicen las patentes las vacunas anti-covid avanzando en la vacunación planetaria. España y la UE añaden otras posibles soluciones, o bien una bajada de precios, o bien donaciones de dosis a países pobres que no pueden pagarlas. Ante problemas generales, soluciones rápidas y universales.
Mientras eso no suceda la economía no levantará cabeza y dependerá de cómo lleve la vacunación el país concreto con el que comerciemos.
Biden y su equipo están dando un ejemplo a nivel mundial, tienen una visión progresista de la sociedad y ante el desgarro social existente acuden al mejor de los proyectos, el socialdemócrata, el único conocido que da oxígeno a la economía, pero protegiendo a los más desfavorecidos. El gobierno Sánchez lleva en esta línea desde 2018, trabajando con medidas como los ertes, el ingreso mínimo vital, la solidez de las pensiones, las ayudas a los sectores más afectados, los presupuestos pensando en los débiles. Lo otro, el «sistema a la madrileña», se vende mejor en este momento, pero es un marketing falso y pasajero.
Parafraseando al presidente norteamericano, «el Ibex no construyó España, lo hacen cada día los trabajadores y las pymes». Con ellos está el movimiento socialista.