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Aurora Diez Diez
León

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Estamos asistiendo al cierre de un ciclo en la Tierra y, en ese proceso, se nos muestra la caída de lo viejo. Hay desplomes muy evidentes ya. Otros parecen un poco velados. Me pregunto si será para que no entremos en pánico o es nuestra dormidez lo que nos impide verlo. En cualquier caso, el cambio rápido que se avecina también tiene ventajas. Produce un despertar colectivo para los que se atrevan a mirar.

Las columnas, bases que considerábamos, creíamos, sólidas eran los puntos de apoyo de nuestras falsas creencias, tanto de seguridad, como de evolución y progreso. Esos puntos de apoyo se asentaban sobre cimientos nada firmes, que empiezan a desplazarse, dejando ver lo real de la situación: el desplome. Para la mayoría, estas columnas son: 1. La llamada Seguridad Social, sistema sanitario. 2. El sistema político. 3. El sistema judicial. 4. El sistema educativo. 5. Las instituciones religiosas. 6. Las organizaciones europeas o mundiales. 7. El sistema económico. 8. La tecnología. 9- La ciencia. 10. La apariencia de solidaridad.

En el Antiguo Testamento, se describe el derribo del templo de los filisteos por la fuerza de Sansón. Los filisteos habían sacado los ojos a Sansón y le sometieron a tirar de una noria de moler. Con intención de burlarse de él, en la fiesta, en honor a su dios Dagón, le sacaron de su esclavitud para perpetrar el escarnio. Sansón tomó la oportunidad para derribar el templo y se ofreció, se inmoló diciendo: «Muera Sansón con todos los filisteos». Era su manera de liberar a los hebreos de los filisteos.

Ahora, en este tiempo, las columnas están cayendo por la fuerza de la verdad. La verdad también ha sido tapada, ocultada a nuestros ojos.

Nosotros creíamos que nuestro sistema sanitario cuidaba nuestra salud y ahora, se nos ha mostrado, su verdadero objetivo. ¡Qué curioso! La llamada Seguridad Social, ni es seguridad, ni es social. Está en otro servicio. Me resisto a aceptar lo barato que costó todo un sistema que supuso mucho esfuerzo y dinero el generarlo. Hay hijos que malvenden la herencia y otros que la rechazan. Lo que se puede comprar es barato. ¿De quién era? ¿Quién lo vendió? ¿Quién lo cobró? ¿Quién lo perdió?

Primera columna derribada…

2. Vamos con nuestro sistema político. Monarquía parlamentaria, regida por una Constitución que propugna los derechos fundamentales, régimen de libertades, con ley de transparencia, con ministerio de igualdad. ¿Qué libertades? Arresto domiciliario. No respirar. No opinar. Sin derecho a la información. No abrazar… No descansar ni en la tumba. Cambiar el nombre de algo, no hace que deje de ser lo que es. A «te controlo»,» te oprimo», «te someto», no le puedo llamar «te protejo».

¿Derechos? No poder tener consulta médica previamente costeada y sostenida. No poder acompañar a un ser querido, en su último aliento. No poder reunirse con la familia o los amigos. No poder decidir sobre mi tratamiento… ¿Quién vendió estos derechos y a qué precio? ¿Transparencia? Nunca he conocido más ocultismo.

¿Igualdad? Ni siquiera en el orden de morir. Primero los no nacidos, luego los abuelos y poco a poco…

3. El sistema judicial. Con una democracia en total distopía, los jueces están al servicio del sistema y los que no asienten, en riesgo de exclusión. La legislación al servicio de los intereses de quien dirige.

4. El sistema educativo en total utilización por diferentes intereses y en crisis de valores que desarrollan lo auténticamente humano. Claro que necesita reforma. Cambio curricular, metodológico y de enfoque, pero sobre todo visión del nuevo hombre y de la nueva Tierra y eso no se lo pueden aportar los mismos que ni lo ven, ni lo valoran.

5. Las instituciones religiosas. Pongo este nombre a todas las instituciones, que se autoconsideran las encargadas de llevar a la humanidad a Dios, pero se olvidan de preguntarse si lo que ahora promulgan y practican es mandato divino.

Religión viene de religare que puede traducirse como unir con el origen. No olvidar la permanente unión de creatura y Creador.

Mis preguntas a sus dirigentes serían: ¿Han perdido su conexión con el Creador? ¿Pueden ejercer su misión desde la separación? ¿Pueden ser fieles a sí mismo? ¿Qué priorizan: la institución o su escucha interior? ¿Lo que están manifestando, al servicio de quién está? ¿Quién se lo encargó? Confío ver una iglesia renovada, confío ver al nuevo hombre, y confío ver a la nueva tierra.

6. Las organizaciones, instituciones europeas e internacionales. De verdad ¿necesitamos tantas instituciones, tantas organizaciones, tantos salvadores, tantos unificadores? Es más fácil ocultar el rostro y los intereses tras un entramado de nombres, todos con objetivo común y oculto para el mirar común.

Me pregunto si puede ser confesable el objetivo cuando se ha ido ocultando con nombres bien sonantes, cuando se ha ido preparando y sosteniendo la dormidez para que caperucita no vea al lobo y pueda creer que es su abuelita. Con todo mi amor les diría: «No filantropeen tanto, no estamos desprotegidos. Suelten la creencia de dueños. Dirijan su vida, igual la han abandonado, ocupándose de la nuestra. No enseñen a crear al Creador. Colóquense, en su lugar».

7- El sistema económico. Con gobiernos lejos de contemplar el bien común, comprados y sostenidos por intereses ajenos, no podemos pretender que la visión sea que la energía económica esté al servicio del bien común. Más bien estamos asistiendo a que es el bien común el que está al servicio de esos intereses.

8- La tecnología frenada y reprimida para la mayoría y puesta al servicio de intereses dominantes. Pioneros en ofrecer los hallazgos ya disponibles, han sido acallados de la manera más insospechada e increíble para la gente de buena voluntad.

9. La ciencia ha sido la que observamos más utilizada, adulterada, profanada, prostituida y sobre todo apropiada. Nosotros decimos lo que es ciencia y como se aplica. ¿Quiénes lo permitieron? ¿Al servicio de quién estaban? ¿De qué son responsables? En algún momento todo será mostrado y liberado.

10. Apariencia de solidaridad le llamo a esta proliferación de organizaciones «benéficas», salvadoras, reclamadoras de derechos. ¡Qué buena gente! Recogen niños porque sus papás no son suficientemente buenos. Dictan leyes que permiten que se salten la ley natural, derecho inalienable y deber ineludible. ¿Cómo puede ser que se organice todo para que esto se dé? ¿Quién está tan interesado como para promover leyes y poner en marcha toda la maquinaría que lo hace posible? y ¿cómo puede ser que la población no nos demos cuenta que esto es involución? Me parece importante destacar la repercusión de este campo en la infancia ya que, a través de estas leyes, se han podido cometer diversos abusos.

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Desde mi visión, nos habían transmitido que la sociedad actual estaba apoyada, sostenida, sobre columnas firmes, pero las circunstancias presentes nos están mostrando que esas columnas están en derribo. Estaban colocadas sobre arenas movedizas.