TRIBUNA
La leonesidad permanece en el tiempo…
Repasando ayer mi blog, y base de datos leoneses, a fin de elaborar un año más un escrito relacionado con San Froilán, tradiciones y fiesta, casualmente me tropecé con un obituario de este medio que, necesariamente cambió el rumbo y contenido del escrito y así digo que…
En el primer mes del segundo semestre del año 2024, que viene a ser lo mismo que decir julio, pero con una pizca de prosopopeya para no ser circunspecto, por encasillado, tuvo lugar el fallecimiento de un personaje de León que mereció todo mi respeto, don Isidoro Álvarez Sacristán.
Escritor, poeta y juez, no hago prevalencia de méritos, ha dejado dicho con gran fervor y autoridad que la leonesidad, intencionadamente con mayúscula: «Es una actitud eterna».
No voy a tratar de componer aquí un panegírico, pues todo en el «día después « suena a postizo. «Las flores», si proceden, siempre en vida, para disfrute del agasajado, tal como con justeza siempre se ha dicho, o si se prefiere «justicia» en esta caso, pues eran merecidas. Desde mi condición de leonés y leonesista, siempre contemplé y leí con gran agrado, su persistente empeño en vindicar la leonesidad, dándola a entender, que es no menor faceta.
Mas, lo aquí por mí compuesto en letra de opinión, se ha de tener en cuenta, que va inspirado en retazos de vicisitudes y empeños de leonesidad que emanaban de él, motivando al lector.
En el tema político/leonés, siempre me pareció escueto, pero claro, yendo por directo según los catecismos legales, pero no atendiendo de forma especial a los avatares que nos han ceñido al ente autonómico que nos ha embozado todo lo leonés. Aunque algo dejó recogido en el libro, León: entre la leonesidad y la política.
Precavido en lo político, entiendo que debido a su paso, bastante más que provechoso, al menos para ellos, en el País Vasco, puede que el rechazo a los «ismos», viniera dado de aquel nacionalismo del que estimó prudentemente no divagar…, (siendo esto algo que seguramente no pase de simple percepción mía), que si mostraba al aludir al leonesismo, el que yo entiendo como un sentimiento de pertenencia tanto personal como colectivo. Social y político.
En verdad, siempre tuve ganas de decir, cuando aún vivía, lo que el título de esta opinión para Diario de León, me «obliga» a hacer ahora, cuando ya no está entre nosotros, aunque sí en el recuerdo de los leoneses, añadiendo con ponderada sencillez, que permanecerá como: el gran señor de la leonesidad.
Allá por el año 2013, surgió un extraño equívoco, entre mi apellido Soto, que alguien usó, con o sin razón, puede que fuera el suyo también, para dirigirse a él no con demasiados buenos modos, algo que traté de aclarar en evitación de que fuera imputable a mi persona. Lo dejé recogido en los medios y en mi blog, del que entonces era bastante activo, y ahora coloco aquí dos enlaces por si al lector le llama la atención y quisiera comprender y valorar: https://leonalmaximo.blogspot.com/2013/11/leonesidad-sentir-lo-leones.html y https://leonalmaximo.blogspot.com/2013/11/leonesismo-o-leonesidad.html
Y así las cosas, lo que debió ser un laudo en vida, sencillo pero sincero, partiendo de mi pluma leonesista, que, demasiado aplicada a la queja del ente autonómico, con sobradas razones, no supo iniciar el recorrido sobre el papel, o tecla digital para en este medio poder contar lo que sus escritos y libros ad hoc, me demandaban. Y de modo especial destacando su noble empeño sobre la leonesidad que defendió con ardor, cual causa de «justicia»
A los leoneses siempre nos ha «adornado» un entremetimiento peligroso, una inexpresividad de los propios sentimientos leoneses, los que confluyen en una condición común, recelosamente oculta: la leonesidad.
Cualidad que, desde el momento preautonómico, se nos iba a demandar exhibir sin solución de continuidad para la defensa de lo propiamente leonés. Que hayamos sabido hacerlo, es otra cuestión. Pero convengamos en su necesidad, y más que nunca hoy cuando apuntamos al Lexit autonómico.
Cierro con una saciante afirmación, una frase bien elaborada por él: Acudiendo a la leonesidad se llena el espíritu de lo leonés.