¿Turismo gastronómico en León? ¡Un momento!

Urge tomar conciencia y medidas conjuntas a largo plazo lideradas por Ayuntamiento y Diputación, que no deberían ser difíciles teniendo en cuenta que ambas instituciones cuentan con mayoría del mismo color politico

Plato ganador del primer premio del Concurso Gastronómico de la Trucha celebrado este año.RAMIRO

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Hace unos días participé, en mi calidad de Secretario General de la Academia Leonesa de Gastronomía, en el seminario «Turismo y Ciudad», organizado por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de León, actividad avalada por la calidad de los ponentes, algunos de fuera de León y que tuvo como germen el trabajo realizado por uno de sus profesores «Aproximación a la realidad turística de la ciudad de León 2024», basado en una serie de encuestas realizadas durante el pasado verano. La ponencia en la que participé se titulaba «Estrategias de diferenciación en el destino turístico: la gastronomía como factor diferenciador». Y efectivamente, vamos camino de tener ese efecto en nuestro turismo, apoyandonos en los datos del estudio, pero no en el sentido en el que algunos creen.

Si atendemos de forma aislada al dato del 94,3%, que son las personas con interés elevado o muy elevado por conocer y degustar la gastronomía de León, el aspecto más divulgado, estaríamos ante un destino esencial para quien así opina. Sin embargo, si lo ponemos en contexto con el perfil del visitante, su capacidad adquisitiva y el gasto medio diario que realiza, deberíamos preguntarnos «¿qué come esta gente?», porque con un desembolso medio de 53,16 Euros/día incluido el alojamiento, poco queda para compras o comer. Si multiplicamos esa cifra por visitantes y días de estancia, resulta que todo el turismo de la ciudad genera una cifra inferior a la facturación del restaurante de 3 estrellas que Dabiz (sic) Muñoz regenta en el hotel Eurobuilding de Madrid. El estudio mencionado hace referencia a la satisfacción del turista en León, solamente el 1% extranjero. La ciudad es agradable, abarcable, con buen ambiente. El problema es que quien se toma dos o tres consumiciones ya no va a comer o cenar. Es decir, se lo pasan estupendamente pero no dejan dinero. La encuesta indica que los visitantes de rentas altas son los menos satisfechos de lejos y se nos percibe como un destino «low cost».Contamos en León con tres establecimientos de merecidas estrellas Michelin, dos en la capital y uno en Ponferrada. No todo el mundo frecuenta estos restaurantes, cuyos menús tienen un precio inferior a muchas entradas de partidos de fútbol, pero su número es uno de los modos de tomar la temperatura y el nivel de un territorio, al igual que los premios Nobel que han pasado como estudiantes o profesores avalan a Harvard, MIT o Yale. Dicho esto, el consumidor dispone en León provincia de tantos locales con el citado galardón como Albacete o Ciudad Real y en línea con los 19 de toda Castilla y León, ninguno de 2 ó 3 estrellas. No vamos a compararnos por razones obvias con Madrid, Barcelona o Guipúzcoa, pero señalemos que Huesca, provincia con la mitad de habitantes que León, se ha convertido en una destino importante con 8 establecimientos, 3 de los cuales añadidos en 2024. Pero es Gerona, con 16, incluyendo uno de 3 y tres de 2 estrellas, una plaza clarísima desde los tiempos de el Bulli de Ferrán Adriá. Baste señalar que el 3 estrellas Celler de Can Roca, considerado de los mejores del mundo, radicado en una capital más pequeña que León, saca las reservas con 11 meses de antelación y tiene colgado el cartel de completo para todo el periodo. Los hermanos Roca tienen también otros formatos, como heladería, chocolatería, catering, hotel y restaurantes digamos más «democráticos» en precio. Pagan 300 nóminas al mes y facturan 20mn de Euros. Como novedad cabe resaltar el restaurante que acaban de abrir en la destilería The Macallan en Craigellachie, Escocia.Varias son las causas achacables a este magro desempeño y no sólo hay que apuntar a las instituciones. Castilla y León y León en especial carece practicamente de cofradías gastronómicas y asociaciones como las que tienen las provincias Vascas, Santander o Asturias. Quizá por ello esta última tenga en un territorio más pequeño que el leonés, 11 establecimientos con estrella, uno de ellos con 3, el único nuevo en la última gala Michelin. Cabe destacar además que dos de sus galardonados tienen otros formatos, al igual que los hermanos Roca e incluso han abierto en Londres. Sin embargo, son testimoniales los restaurantes leoneses fuera de nuestra provincia y por dar un ejemplo subvencionado por nuestras instituciones, la Casa de León en Ciudad de México carece de restauración, mientras que en el mismo barrio, Polanco, la de Asturias está llena hasta la bandera, igual que un bar asturiano, El Sella a un par de manzanas, donde hasta escancian sidra.Otra causa específica nuestra apunta a la tapa. Es una tradición leonesa que no debe perderse el acompañar la consumición con un detalle que puede ingerirse de un bocado o como mucho de dos y que no impide poder ir a comer, cenar o pedir unas raciones. Sin embargo, no puede negarse que se nos ha ido de las manos con el inmenso daño que ocasiona a nuestra gastronomía. Se trata de una genialidad del marketing hacer creer que es gratis, cuando se ha convertido en un peaje o impuesto revolucionario para poder beber algo. Es por ello que en Bilbao o Burgos, por poner un ejemplo, las consumiciones son más baratas al no llevar aparejada tapa. Se ha apostado en muchos sitios por la cantidad y no por la calidad. Cuando se sirven bocadillos o bandejas llenas de fritos de ultraprocesados debería pensarse que esas calidades posiblemente no las compramos para casa y sospechar que la comida basura no está solo en las cadenas americanas. Sintomático es el hecho que los diversos concursos de tapas, financiados por el Ayuntamiento y organizados por una asociación de hostelería que tiene como afiliados a un 2% del sector presentan un deficiente desempeño, el último con 14 participantes. Hace poco se ha celebrado el de Valladolid, financiado por Ayuntamiento, Diputación y empresas sponsor, con un jurado de lujo presidido por Toño Pérez, cocinero y copropietario de Atrio, 3 estrellas Michelin de Cáceres, con 250 solicitudes de toda España y alguna extranjera, para participar.La libertad de empresa permite que se expendan este tipo de alimentos, pero sería conveniente ponerlo más difícil, obligando a especificar la procedencia geográfica real de los productos así como promover un sello de calidad a aquellos establecimientos que elaboran ellos mismos y apoyar al kilómetro 0 y sus proveedores, además de concienciar desde un un punto de vista de salud e incluso licencia de restaurante a quien exceda determinado gramaje. El Mercado del Conde Luna debe convertirse en un reclamo turístico, ya que debido al cambio de costumbres y otros factores, debe asumirse que nunca se va a llenar con puestos de alimentación. Los mercados están mutando hacia más restauración, eventos, entrega de premios, catas, conferencias o exposiciones. Tiene el Ayuntamiento la posibilidad de obligar a expedir únicamente producto de León así como el fresco que pueda adquirir en el mercado a la cafeteria que se pretende licitar. Y darle todo el apoyo posible, porque se tarda tiempo en cambiar imagen, no solo de oferta, sino de horario.Por último, recordar el Informe Estratégico de León, ese que llevaba año y medio guardado en un cajón de la Diputación y que misteriosamente apareció en su web hace un mes y solventado con un par de líneas en los medios. La ciudadanía empieza a considerar seriamente como intolerable que se juegue con su dinero, véase la imputación del presidente de la Diputación de Badajoz por presuntamente crear un innecesario puesto de trabajo «ad hoc» para el hermano del Presidente del Gobierno. Pues bien, en este informe se destaca, en cuanto al sector lo siguiente:— Constata su debilidad pese al inmenso patrimonio a ofrecer.— La poca digitalización de empresas e instituciones.— La oportunidad de explotar el turismo gastronómico y el enoturismo.— La escasa promoción.En cuanto al enoturismo, donde realmente tenemos las mimbres para que sea un éxito, a poco que ayuden las instituciones, queda para una posterior Tribuna hablar de ello. De la escasa promoción, remarcar que la Diputación lleva tres décadas realizando una Feria de Productos de León, actualmente a mediados de Octubre en el Palacio de Exposiciones. Este año se ha gastado, desearía poder decir invertido, una cantidad muy superior a la del año anterior, del orden de 200 mil Euros, muy bien organizada con buenos expositores, productos, concursos, show cooking o mesas redondas. Sin embargo, no se recurre a algo tan fácil y barato como pedir el código postal de los visitantes para saber quién nos visita ni que impacto tiene, ya que carece de repercusión más allá del término municipal, a diferencia de la Tapa en Valladolid, San Sebastián Gastronómica, Salón del Gourmet o Madrid Fusión. Por ello se realizan a ciegas eventos promocionales como un mercadillo en la calle en Gijón o Bilbao sin saber si valen para algo. Mucho más propicio es lo llevado a cabo por la Diputación de Valladolid llevando productos premium al Mercado de la Paz en el barrio de Salamanca de Madrid.El plan estratégico de la ciudad de León 2018/2027, aboga por «situar la gastronomía como núcleo central de la oferta turística de León, avanzando hacia su profesionalización, máxima calidad y excelencia». Debe quedar claro que son necesarios todos lo formatos de hostelería, pero no un desequilibrio como el que tenemos. En ese sentido urge tomar conciencia y medidas conjuntas a largo plazo lideradas por Ayuntamiento y Diputación, que no deberían ser difíciles teniendo en cuenta que ambas instituciones cuentan con mayoría del mismo color politico. Y pedir al consumidor que sea más exigente. La ciudad y la provincia se merecen algo más, tienen potencial de sobra para ofrecer mayor calidad antes que convertirse en un Magaluf de interior sea irreversible.

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