Ante un nuevo 8 de marzo

El movimiento feminista de León convoca la manifestación del 8 de marzo bajo el lema «Feminismo: resistir y transformar»

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Desde 1911 que se realizó la primera conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, las mujeres seguimos levantando la cabeza y alzando la voz en defensa de nuestros derechos, denunciando una y otra vez los problemas que nos afectan, reivindicando una sociedad más justa, solidaria e internacionalista. Han pasado 114 años pero las reclamaciones de las mujeres a nivel mundial siguen siendo muy parecidas y a las que se han ido sumando otras nuevas formas de explotación con el nuevo capitalismo neoliberal.

La agenda feminista es internacionalista pues queremos el mismo bienestar para todas nuestras hermanas, no queremos que mujeres empobrecidas de otros países explotados tengan que poner sus cuerpos para satisfacer los deseos de otros que creen que todo está en venta y todo se puede comprar. El Movimiento Feminista de León organiza esta manifestación para reivindicar nuestra agenda, apartándonos de quienes siguen el oportunismo práctico e intereses neoliberales. Exigimos la erradicación de la violencia contra las mujeres se mantiene y está construida sobre la normalización de esta. Nos agreden y nos matan por ser mujeres, por la consideración patriarcal de que somos propiedad de los hombres, de que tenemos menos valor, y que no podemos rebelarnos. El terrorismo machista ha estado normalizado, asumido y silenciado, y aún hoy, no causa el mismo rechazo social, mediático que cualquier otro terrorismo. La violencia sexual hacia las mujeres de cualquier edad está aumentando. Las agresiones sexuales coartan la libertad de todas ya que cumple el objetivo de infundirnos miedo, culpabilizarnos y ocultar y minimizar a sus ejecutores. Es la cultura de la violación. Las mujeres feministas estamos seguras de que, si esta violencia se produjera sobre los hombres, si cada dos horas un hombre fuera violado, o si cada mes 5 hombres fueran asesinados estamos seguras, que habría otra respuesta social a nivel educativo, legislativo y sancionador mucho más contundente. Pensemos por un momento ¿Cómo reaccionaría la sociedad, si fueran los hombres los violados de forma aislada o en grupo o fueran maltratados y asesinados? Exigimos la abolición del sistema prostitucional. Para las mujeres feministas abolicionistas, ninguna niña, ni ninguna mujer nace para ser puta. Y lucharemos para que este no sea el futuro que les espera a las mujeres empobrecidas y más vulnerables. La prostitución nunca es una alternativa laboral. El mensaje que se repite es que las mujeres tienen derecho a venderse, pero oculta la verdadera realidad, y es que perdure el derecho de los hombres a comprar el cuerpo de las mujeres. No basta con penalizar la trata de mujeres y niñas, es necesario ir a la raíz del problema: la prostitución. Sin prostitución no hay trata. La sociedad tiene la obligación ética y moral de defender los derechos humanos y la dignidad de las mujeres. Exigimos políticas públicas contra la brecha laboral, salarial, de pensiones y cuidados, denunciamos que se mantiene la división sexual del trabajo. Que la tasa de participación laboral de las mujeres es menor que la de los hombres, lo que significa que muchas de ellas tienen que depender económicamente de un hombre. Denunciamos la brecha salarial, las mujeres ganamos una media anual de 4.856 euros menos que los hombres. Y que las pensiones son casi un 32% menor. Es decir, las mujeres vivimos más empobrecidas. Seguimos teniendo que hacernos cargo de los cuidados de personas mayores y menores, con repercusión en el empleo y en el salario, el 84,6% de las excedencias para cuidados de menores o familiares fueron solicitadas por mujeres. La falta de corresponsabilidad en todas la tareas de cuidados y del hogar es un gran lastre para las mujeres en el ámbito laboral, e impide la igualdad en el empleo. La cultura patriarcal presiona afectivamente a las mujeres para que asuman los cuidados y hace que los hombres se desentiendan sistemáticamente de esta responsabilidad. Exigimos nuestros derechos sexuales y reproductivos. Estamos contra la explotación reproductiva y el mercado de óvulos. Que la sanidad pública garantice el derecho al aborto en todos los territorios, evitando desplazamientos innecesarios a las mujeres. Que se cumpla la Ley y se haga el registro de objetores de conciencia en la sanidad pública Denunciamos la publicidad de las agencias de alquiler de mujeres para gestar y la compra de sus bebés, así como la inacción del Gobierno para poner fin a esta explotación. Y también denunciamos que bajo el eufemismo de «donación» de óvulos, se está invisibilizando y enmascarando la realidad de una compra-venta. Un negocio a costa de la salud de las mujeres, la explotación capitalista de nuestra capacidad reproductiva. Exigimos que se garanticen los derechos sanitarios de las mujeres. Que se asegure la formación en Diagnóstico Diferencial de las/os profesionales sanitarias/os, y el incremento de la dotación económica para la investigación de enfermedades diferenciadas por sexos y aquellas que son propias de mujeres como la endometriosis o con incidencia mayoritaria en mujeres como la fibromialgia, que llevan décadas sufriendo una ¡injusticia sanitaria! que tiene que acabar. Estamos contra el borrado de las mujeres y la idea reaccionaria del cuerpo equivocado Las mujeres feministas afirmamos que somos mujeres y que ser mujer no es un sentimiento, es una realidad biológica. Queremos que se nos llame mujeres, no somos personas menstruantes ni cuerpos gestantes. Necesitamos nuestros espacios seguros, juego limpio en el deporte y los datos desagregados por sexo, no por género. Impugnamos los estereotipos de género y exigimos que se eduque a niñas, niños y jóvenes, en libertad, en el reconocimiento y respeto de su propio cuerpo y el de los demás. Las mujeres abolicionistas mantenemos el pulso fuerte y audaz de que es posible un mundo mejor para todas. Hemos aprendido que tenemos que salvarnos por nosotras mismas y que los derechos por sí solos no son suficientes. Tenemos que ejercerlos y defenderlos. Y aquí estamos.