TRIBUNA
Para proteger nuestros bosques hay que conjugar ciencia y consciencia, legislación y acción
Los bosques españoles y europeos se enfrentan a grandes desafíos, como son el cambio climático, la deforestación y la pérdida de biodiversidad
Los bosques son los pulmones de la naturaleza y juegan un papel fundamental en el medio ambiente, la economía y la sociedad. Son el hogar de miles de especies en todo el planeta que conforman una biodiversidad de inmensa riqueza. Su aportación a la economía mundial es también muy destacable, dando trabajo a más de 50 millones de personas. Además, los bosques tienen una contribución al bienestar humano ampliamente documentada, desde el ámbito de la salud mental, con su demostrado efecto combativo de la ansiedad, estrés o depresión o el refuerzo de lazos sociales y espirituales o como espacio natural de práctica deportiva, entre muchos otros beneficios.
Sin embargo, los bosques españoles y europeos se enfrentan a grandes desafíos, como son el cambio climático, la deforestación y la pérdida de biodiversidad. Es una situación compleja en la que confluyen varios elementos, pero que tienen un componente clave común: la acción humana. Porque somos nosotros, el conjunto de nuestra sociedad quiénes, desde nuestra diversidad, debemos entender la necesidad compartida de cuidar y preservar nuestros bosques. Pues ellos son fuente de vida y nuestros mejores aliados para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero y preservar la biodiversidad. Es pues esencial que se comparta una visión y acción sostenible de los bosques entre los diferentes sectores que conforman nuestra sociedad. Por un lado, la ciencia debe proporcionar el conocimiento y la investigación necesarios para detectar cuáles son los riesgos de malas praxis en la gestión y uso de nuestros bosques y proporcionar las soluciones técnicas para que las empresas y ciudadanos tengan una relación sostenible con nuestras masas forestales. «La prioridad debe ser la conservación de los bosques existentes» señala Enrique Doblas, responsable de transferencia del CREAF «porque en muchos casos la plantación de nuevos bosques no es eficiente, ya que se hace en zonas no óptimas por mero «greenwashing». Con una buena gestión de paisaje se pueden conservar y explotar nuestros bosques, favoreciendo nuevas masas forestales sostenibles y protegiendo los bosques maduros, que son una fuente clave de biodiversidad y otros servicios ecosistémicos». Por otro lado, las autoridades tienen la responsabilidad de diseñar una estrategia y marco legislativo adecuados. En este sentido es muy destacable la «Estrategia Forestal de la Unión Europea para el 2030», que es una de las iniciativas emblemáticas del Pacto Verde Europeo. La estrategia contribuirá a la consecución de los objetivos de biodiversidad de la UE, así como al objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de al menos el 55 % para 2030 y a la completa neutralidad climática para 2050. Reconoce el papel central y multifuncional de los bosques, así como la contribución de los silvicultores y de toda la cadena de valor forestal para lograr una economía sostenible y climáticamente neutra para 2050 y preservar unas zonas rurales dinámicas y prósperas. En el contexto de la estrategia forestal, la Comisión Europea está promoviendo la creación de la nueva «Ley de Vigilancia Forestal». La nueva legislación permitirá obtener datos forestales completos, conectando toda la información forestal vía terrestre y satélite de los países miembros de la UE, para una gestión forestal mucho más eficiente y veloz, con la que se dará cumplimento a los objetivos continentales en materia de clima, biodiversidad y bioeconomía. Por su lado, el sector productivo es otra pieza clave en la protección de nuestros bosques. La actitud que tengan las empresas en su relación con el medioambiente será determinante para el futuro de nuestras masas forestales. En este sentido, es muy notable la creciente tendencia de adopción de políticas de sostenibilidad en las empresas de nuestro país. Cada vez más empresas españolas están pasando de considerar la sostenibilidad como una cuestión periférica a integrarla en el núcleo de su estrategia empresarial. Desde aquí quiero animar a que cada profesional, independientemente del rol que tenga en su organización, abogue por implantar políticas de sostenibilidad en sus empresas y a que actúe como el «virus positivo» dentro de sus compañías. Porque el resultado, a corto y medio plazo, tendrá siempre efectos positivos tanto para el medio ambiente como para la empresa en muchos ámbitos, desde su mejor reputación ante clientes y colaboradores, obtención de certificaciones o subvenciones, hasta en atracción y retención de talento. Finalmente, los ciudadanos de a pie los que tenemos un enorme impacto en nuestra relación con los bosques y la naturaleza, pues somos los usuarios principales de nuestras masas forestales y quiénes disfrutamos de nuestros paseos por sus caminos y senderos. Por ello es esencial que tengamos conciencia sobre cómo interactuamos de forma responsable con los bosques. En este sentido es interesante explorar iniciativas de turismo sostenible como la «Best Tourism Villages» que preserva la cultura, tradiciones locales y la biodiversidad; además de un largo listado de acciones como compartir coche y demás servicios de movilidad eléctrica compartida, o darles una segunda vida a tus productos, entre muchas otras. En definitiva, la protección y conservación de nuestros bosques se dará si tenemos una visión alineada entre científicos, autoridades, empresas y ciudadanos y si somos capaces de conjugar ciencia y consciencia, legislación y acción.