Leonesismo 2.0
Se debe dejar a un lado el leonesismo de ataque a Valladolid. La culpa de estar como estamos surge del mismo León, de Ponferrada o de Zamora
Han pasado ya algunos años desde que se prendiera la «mecha» de mociones autonomistas en la región leonesa. Una moción que daba sus primeros pasos en el consistorio de la ciudad de León para llegar a ser mayoritaria en muchas comarcas leonesas e incluso cruzar el Duero hacia Salamanca.
Casi seis años de alegría y aplausos (también de alguna decepción) que han conseguido devolver a León la esperanza de obtener la ansiada autonomía que por derecho legal le asiste.
Las mociones aprobadas, las exitosas manifestaciones sindicales teñidas de púrpura, el apoyo de alcaldes y concejales de diversos partidos no declarados leonesistas, el ascenso electoral de UPL en las pasadas autonómicas y municipales, la presentación de diversos estudios e informes acerca de la viabilidad de una autonomía leonesa, el salto a las portadas nacionales y telediarios… y el trabajo en silencio de centenares de personas que cada día convencen y desbloquean mentes para sumar apoyos a esta noble y justa causa, han servido para llegar a un punto en el que se debe, a mi entender, avanzar hacia un leonesismo más sofisticado y profesional. Un leonesismo 2.0 que tenga una serie de objetivos que dibujen una estrategia eficiente y razonable a corto y medio plazo.
Por un lado, se debe dejar a un lado el leonesismo de ataque a Valladolid. La culpa de estar como estamos surge del mismo León, de la misma Ponferrada o de la misma Zamora. La autonomía leonesa comienza aquí y ahora, en tierra leonesa, sin necesidad del visto bueno de Valladolid o las Cortes autonómicas. Debemos creérnosla y actuar como si ya la tuviéramos, solo así nos tendrán respeto y consideración.
Por otro lado, es necesario ahondar en la formación didáctica leonesista. La enseñanza del argumentario ha de incorporar aspectos geográficos, culturales, lingüísticos… sin perder de vista la esfera socioeconómica y el pasado histórico. Para ello, el leonesismo 2.0 debe ser un perfecto conocedor de la tierra que desea gestionar y hacer prosperar. Un verdadero «experto en León» que vaya más allá del constante ensalzamiento del pasado medieval del Reino. León tiene derecho a ser autonomía haya o no haya tenido reyes y reinas. ¿Acaso La Rioja o Murcia los tuvo? Como al mismo tiempo no debemos olvidar que si a León le fuera bien económicamente y los leoneses viajáramos todos en Lamborghini, aún así, seguiríamos teniendo derecho a ser una comunidad autónoma.
El leonesismo debe marcarse una estrategia que avance hacia una profesionalidad exquisita en gestión, comunicación, participación y crecimiento tanto interno como externo. A mi entender no debe apagarse nunca la llama que las mociones provocaron en el sentimiento del pueblo leonés: esa llama de ilusión que parece se había apagado en los últimos años pero que volvió a resurgir con fuerza, especialmente entre la juventud, muy poco tenida en cuenta por el leonesismo político, pero también sobre muchas personas escépticas que cambiaron su parecer sobre el asunto autonomista.
Esa unión de argumentos, de habilidades y de estrategias ha de llevar al leonesismo a Madrid sin perder la mirada en El Bierzo, imprescindible territorio que merece estrategia aparte y del que pueden surgir muchas sorpresas si se da con el botón correcto.
Las tesis económicas han de darse la mano con las históricas y culturales, pero especialmente se ha de encauzar todo en una seria comunicación, innovadora y joven, que llegue, que arraigue al militante, fidelizando y generando ilusión, que le mantenga alerta y que le haga partícipe del momento crucial que vive esta tierra luchadora por su libertad. Para ello, han de crearse nuevos cauces de interacción con la militancia y la sociedad, más presencia en la calle y más generación de áreas de trabajo como medio ambiente y cambio climático, relaciones laborales, industria o identidad leonesa.
La colaboración con otras formaciones políticas de ámbito regionalista o nacionalista ha de volver también a la agenda del leonesismo, especialmente las que comparten vínculos geográficos con León o problemáticas comunes. Aragonesistas y cantabristas están tejiendo estrategias y discursos en los que el leonesismo pudiera encontrar inspiración.
Deseo que la próxima secretaría general de UPL esté siempre acompañada de inteligencia y sabios consejos que hagan avanzar el leonesismo hacia ese escalón que se merece, abandonando por fin ese estatus de «partido del voto descontento» e integrando en sus filas a personas que realmente crean en esta causa y aporten calidad, no solo cantidad.