Diario de León

Alejandro Díez González

Afiliado A Upl

Rupturas administrativas y Carlos Martínez

Creado:

Actualizado:

Hace escasos días leía en este periódico la entrevista realizada al candidato a la Junta de CyL por el PSOE, Carlos Martinez. Al ser preguntado por la cuestión autonomista leonesa, el soriano argumentaba que el cambio o ruptura administrativa, entiendo que de marco territorial administrativo, no significa nada o no influye en absoluto en la vida de los ciudadanos que viven en ese marco.

Alegaba el socialista castellano que no se puede andar por la vida `»solo», que León debe estar con «amigos», que así somos «más fuertes». También hablaba el señor Martinez del sentimiento de identidad leonés, al que comparaba con el de Soria, algo que ya ha hecho varias veces en estos meses, imagino que para restar importancia «a lo de León». Me gustaría que Martínez asistiera a alguna de las decenas de charlas que el profesor Julio Lago, Santiago Asenjo y Javier Callado, entre otros, han dado estos años sobre los datos socioeconómicos de León tras más de 40 años en este «espacio territorial administrativo». Allí quizás entendería que, efectivamente, el pertenecer a un marco administrativo u otro, en España, si que importa. Y trasciende muy mucho en la vida de los administrados: en la sanidad, en la educación, en las comunicaciones... ¿O no está viendo lo que está sucediendo en Sanabria con el AVE? ¿O en El Bierzo con el servicio de Oncología? No es lo mismo ser el centro de un marco territorial concreto que ser la periferia. No. Podríamos probar, por ejemplo, a que Álava pasase a depender del marco territorial de la Junta de CyL, despojándola de todas sus sedes institucionales, para que dependiera en exclusiva de las decisiones de la Junta en Valladolid. Veríamos a ver, en esa «bola de cristal» de la que Martínez hablaba en la entrevista, cómo le va la vida a los alaveses en los próximos diez años. ¿Cree usted que no iban a ver menguados los servicios públicos en Vitoria? No se reparte igual entre tres provincias que entre nueve, y menos cuando una de ellas es la prioridad del ente administrativo autonómico. Seguro que lo sabe bien, como soriano muy cercano a la autonomía aragonesa. Nosotros, los leoneses, lo sabemos bien como vecinos de asturianos y cántabros. Sobre las amistades, decirle al soriano que los leoneses cultivamos mucha amistad con Palencia y Valladolid, pero puestos a pedir, somos más de asturianos, gallegos y portugueses. Debería entender Martínez que nosotros pertenecemos al espacio cultural y social del Noroeste ibérico, ya constatado desde época prerromana y romana. Por mucho que quiera Martínez o Mañueco, Ponferrada o León jamás tendrán la relación socioeconómica que tienen nuestras ciudades con Lugo u Oviedo, que con Soria o Segovia. Cuestión de distancia y muchos siglos de intercambio cultural y económico. Por eso mismo, no es que queramos estar «solos», sino que queremos estar bien acompañados, pero quizás no con Castilla, o quizás si, eso deberemos decidirlo nosotros, porque es un derecho que tenemos como región, como pueblo histórico de España. Léase la constitución. Usted habla de «combatir el desarraigo» desde la Junta. ¿Pero no se da cuenta de la anomalía territorial que significa precisamente eso?. ¿En qué autonomía de España se combate el desapego identitario al territorio? ¿Ha visto alguna vez al gobierno de Galicia evitar que Lugo no se sienta gallega? ¿No será que esta autonomía se cimenta en un error político? Esta autonomía jamás fluirá porque el hilo conductor de la misma no existe. Es un Frankenstein sin corazón ni alma que pretenden reanimar simplemente cambiando el color político de la Junta, cuando lo que hay que cambiar es el marco territorial de León y de Castilla. Solo así, podremos salir ámbos adelante. Espero, señor Martínez, que comprenda que lo de León no es una rabieta contra la Junta o Valladolid, que el cambio del marco territorial si puede beneficiar a las personas y que las identidades no se ganan a base de inversiones millonarias en fiestas, conciertos y libros manipulados. Y no olvide que un soriano es castellano, pero un leonés no. Las comparaciones no valen en ese ejemplo que tanto le gusta poner para salir del paso de la cuestión leonesista.

tracking