Un genio informático de 15 años, primer santo milenial de la Iglesia
Fue Francisco quien impulsó fervientemente el caso, convencido de que la Iglesia necesitaba a alguien como él

Carlo Acutis, que falleció en 2006 a los 15 años, ha sido canonizado por el papa León XIV el pasado domingo, 7 de septiembre, convirtiéndose en el primer santo milenial de la historia. En los últimos años, Acutis ha alcanzado una fama casi de estrella de rock entre muchos jóvenes católicos, generando una base de seguidores global como la Iglesia Católica no había visto en siglos. Gran parte de esa popularidad se debe a una campaña coordinada del Vaticano para ofrecer a la juventud un modelo a seguir moderno y accesible, un joven común que usó su talento tecnológico para difundir la fe.
El Papa ha declarado santo a Acutis en su primera ceremonia de canonización, junto con otro popular italiano, Pier Giorgio Frassati, que también falleció joven. Ambas ceremonias estaban programadas para principios de este año, pero se pospusieron tras el fallecimiento del papa Francisco en abril. Fue Francisco quien impulsó fervientemente el caso de la santidad de Acutis, convencido de que la Iglesia necesitaba a alguien como él para atraer a los jóvenes a la fe y al mismo tiempo abordar las promesas y los peligros de la era digital. Acutis era un experto en informática desde mucho antes de la era de las redes sociales. De joven, leía libros de texto universitarios sobre programación y codificación, y creaba sitios web que en aquel entonces eran dominio exclusivo de los profesionales. Pero se limitaba a una hora de videojuegos a la semana, decidiendo que las relaciones humanas eran mucho más importantes que las virtuales. «Carlo era muy consciente de que todo el aparato de las comunicaciones, la publicidad y las redes sociales puede utilizarse para adormecernos, para volvernos adictos al consumismo y a comprar lo último del mercado», escribió el Papa Francisco en un documento de 2019. «Sin embargo, supo utilizar las nuevas tecnologías de la comunicación para transmitir el Evangelio, para comunicar valores y belleza». Leo XIV heredó la causa de Acutis, pero él también ha señalado a la tecnología, especialmente la inteligencia artificial, como uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad. Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, en el seno de una familia adinerada, aunque no muy practicante del catolicismo. Regresaron a Milán poco después de su nacimiento y disfrutó de una infancia feliz, marcada por una devoción religiosa cada vez más intensa. En octubre de 2006, a los 15 años, enfermó de lo que rápidamente se diagnosticó como leucemia aguda. En cuestión de días, falleció y fue enterrado en Asís. En un proceso notablemente rápido, Acutis fue beatificado en 2020, y el año pasado Francisco aprobó el segundo milagro necesario para que fuera declarado santo. En los años transcurridos desde su muerte, millones de jóvenes católicos han acudido en masa a Asís, donde, a través de una tumba con paredes de cristal, pueden ver al joven Acutis, vestido con vaqueros, zapatillas Nike y una sudadera, con las manos entrelazadas alrededor de un rosario. Para sus admiradores, Acutis era un chico común y corriente que hacía cosas extraordinarias, un típico adolescente milanés que iba a la escuela, jugaba al fútbol y amaba a los animales. Pero también llevaba comida a los pobres, asistía a misa a diario y conseguía que sus padres, poco devotos, volvieran a la iglesia. Acutis se ganó el apodo de «Influencer de Dios» por usar la tecnología para difundir la fe. Su legado tecnológico más conocido es el sitio web que creó sobre los llamados milagros eucarísticos, disponible en casi 20 idiomas. Se sabía que Acutis pasaba cada día horas en oración ante la Eucaristía, una práctica conocida como adoración eucarística. «Esta era la cita fija de su día», dijo en una ocasión su madre, Antonia Salzano. El fenómeno Acutis se popularizó porque es atractivo tanto para los jóvenes como para la iglesia institucional, por usar la tecnología de manera positiva para difundir su profunda creencia en los milagros eucarísticos en un momento en que muchos católicos no creen que Cristo esté verdaderamente presente en la Eucaristía. El mensaje que nos ha dejado Acutis para jóvenes y mayores es que también hoy se puede ser santo Alimentando a los pobres, visitando a Jesús a diario en la eucaristía y usando las nuevas técnicas de comunicación.